Los diferentes medios de comunicación de EE.UU. han gozado siempre de una libertad casi total. El sábado pasado, por ejemplo, se difundió por CNN el programa ?Choque de opiniones?, en el cual se dio un enfrentamiento entre Emilio Viano, analista internacional y humanista, y el coronel Dikens. El primero atacando la guerra en contra de Afganistán, y el segundo defendiéndola.

Ante la airada postura de Dikens que insistía en la validez de la guerra contra el talibán, se alzaba la opinión de Viano. Según éste, para vengar la afrenta sufrida por los Estados Unidos no había necesidad de destruir un país como Afganistán, hundido en la miseria.

A cambio, se debían de incrementar las operaciones de inteligencia y utilizar a lo máximo fuerzas secretas especiales para dar con los verdaderos culpables de los atentados terroristas. Porque los bombardeos están alcanzando a miles de civiles inocentes que no tienen dónde refugiarse.

A esto, el coronel Dikens le respondió que los misiles eran lanzados con precisión matemática, y difícilmente fallaban en el blanco. Uno de los moderadores, entonces, le preguntó acerca de la bomba, lanzada por la OTAN, que destruyó la Embajada de China en Kosovo.

Según Emilio Viano, la primera víctima de la guerra es la verdad. Exagerar los daños o minimizarlos, según convenga a las partes en conflicto, es algo que afecta la información. Si unos señalan que sólo hubo cuatro víctimas, los otros señalan que fueron cuatrocientas. En todo caso, la censura que prohíbe a los canales de Estados Unidos dar noticias y declaraciones salidas de Afganistán, es algo lamentable pues restringe uno de los pilares básicos de la democracia, como es la libertad de información.

Viano se preguntó si detrás de la guerra no estaban los intereses de los máximos gobernantes, dueños de corporaciones petroleras. Entonces, el coronel Dikens no pudo contener su indignación y aclaró que la guerra no estaba ligada al petróleo sino a las miles de víctimas de las dos torres de Nueva York. Un derecho y una necesidad de justicia o venganza de parte de los Estados Unidos.

Viano expuso que EE.UU. no debía hacer alianza con Pakistán, por ser éste un país en donde impera un régimen militar totalitario. Asimismo, criticó la política del doble mensaje de Bush al lanzar bombas y comida a Afganistán, y al pedirles a los norteamericanos que, por un lado, continúen su vida como siempre, pero, por otro lado, exagere la posibilidad de nuevos atentados.

El resultado de estos mensajes ambivalentes es la esquizofrenia, dijo. No pasó tampoco por alto el hecho de que dentro de las regulaciones que rigen al FBI esté la posibilidad de cometer asesinatos y de contratar peligrosos asesinos. En otras palabras, el fin no justifica los medios.

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