Pluma invitada

Poderes Ejecutivo, Judicial y Legislativo están en la picota

Ahora o nunca, no habrá otra valiosa oportunidad para salvar a Guatemala y encaminarla hacia el horizonte ansiado por los ciudadanos conscientes, honrados, trabajadores y progresistas, después de agotadores y mortales años de repudiable inmunidad, corrupción, inseguridad, violencia y criminalidad generalizada, cuya diaria matanza continúa ejecutada por sicarios vandálicos libres y bien armados, golpeando el corazón de los guatemaltecos en general, pero particularmente de víctimas hostigadas por eterno luto, temor y tristeza, aparte de colocar a nuestro país como salvaje ante el mundo.

Los guatemaltecos confían en que el nuevo presidente, doctor Alejandro Giammattei, cumplirá sus alentadoras promesas expresadas constantemente, con dignidad, valor y responsabilidad, en respeto a su sagrada y sufrida patria, a sus electores y guatemaltecos dignos, con apoyo incondicional de sus funcionarios y diputados, parlamentarios ajenos pero conscientes de su deber patriótico, autoridades judiciales, jueces, magistrados y organismos nacionales e internacionales.

Tan delicada tarea ciudadana no será fácil, pero tampoco imposible, combatiendo con hidalguía, coraje y estricta fe en Dios abundantes estructuras criminales, copiosos abusadores políticos, poderosos y narcos que han ejercido imperio y manoseado las riquezas del pueblo, con interés o complacencia de algunos gobernantes que desvergonzadamente evadieron su responsabilidad ciudadana.

Guatemala merece ser un país seguro de nuevo, ajeno al plan implantado por el gobierno del norte, que sumará mayor peligro a las abundantes inmundicias que afrontan los guatemaltecos desde hace años, en abierto atentado a su vida, paz, seguridad, trabajo, desarrollo y mejor futuro para sus hijos, pero especialmente para nuestra gente pobre, niños enfermos, desnutridos y hospitalizados de por vida; adolescentes y jóvenes sin educación ni salud, acosados por padres y delincuentes, sin oportunidad laboral ni hospitales con médicos y medicinas, en apartados lugares del país.

El país clama por protección a periodistas víctimas de amenazas, ataques y muerte por informar y orientar al pueblo; recta aplicación de justicia de parte de juzgadores probos, sin criterios ideológicos, políticos o económicos, que apliquen términos legales, condenen a culpables y absuelvan a inocentes presos desde hace años, para evitar ilegalidades como la cometida por un tribunal de Sololá, que absolvió a una mujer chantajista por confesar su delito, sin investigar posibles crímenes, en abrupto estímulo a matones. Urge la extirpación de extorsionadores, asesinos de pilotos, ayudantes y pasajeros del transporte colectivo, humildes tortilleras, tenderos, vendedores ambulantes e inocentes niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos, hombres y mujeres.

Pedimos instituciones de seguridad con mejores presupuestos, personal, vehículos y armamento para cubrir el territorio nacional; restructuración del corrupto sistema penitenciario y construcción de cárceles modernas; educación vial y castigo a despóticos pilotos de motos, autos y vehículos pesados, ejecutores de tantas tragedias; cárcel para policías incumplidores de su deber y mordelones; calles y carreteras pavimentadas, sin hoyos o parches desnivelados que dañan los vehículos y causan accidentes, pese a que los perjudicados usuarios pagan impuestos.

Esperamos el abierto combate de narcotraficantes que han invadido nuestro territorio; marginación de burlas legales como la incumplida ley emitida hace tres años por el Legislativo para regular excesivas velocidades de buses del transporte colectivo y pesado, ahora detenida por intereses particulares, y control de otras aberraciones.