¿Qué celebran?

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“Es un municipio de 54,000 habitantes, de los cuales un 45% de los que se encuentran dentro del rango productivo laboral, que dependen de la generación de empleo y no encuentran trabajo, en ellos se agudiza la pobreza, pierden el poder adquisitivo, ya no tienen capacidad de pago y muchas veces esto se traduce en delincuencia” (V. García). Algo que viene a ratificar aquel dicho: “No está la Virgen para tafetanes”.

Esto va a la par de que estas decisiones de declarar a la Capital como tal, las cuales son muy aceleradas en una ciudad violenta. Más pareciera una campaña electoral, ahora que todas las instituciones políticas están en una vorágine de gráficas aberrantes, promocionando su propaganda electoral.
A esto le sumamos lo dicho por Santiago Cantón, director ejecutivo del Centro Robert F. Kennedy para los Derechos Humanos:

“El brazo de la justicia internacional no es lo suficientemente largo para proteger a las personas que diariamente son víctimas de la violencia. En América Latina, especialmente en Honduras y Guatemala, los índices de violencia e impunidad están entre los más altos del mundo. El Estado está ausente, o no tiene la capacidad material humana para investigar, o bien es cómplice de las bandas criminales. Como consecuencia, cientos de personas mueren diariamente”.

Entonces qué es lo que estamos celebrando ante los féretros que a diario desfilan por nuestras calles. O de aquellas personas que son asaltadas o afectadas por la corrupción. ¿Cultura? Originalmente significa “la cultivación del alma y la mente”, son dos significados primarios. Cultura como un espíritu folclórico, con una identidad única y como la cultivación de la espiritualidad o la individualidad libre.

Es donde encontramos el significado de cultura, predominante dentro de nuestro yo. Pero el segundo es más importante, pues juega un rol en lo que creemos, logrando la cultura como la expresión plena de un ser único y auténtico, este es el primer significado de cultura (WP).

Esta juega un papel importante en lo que debería lograr la expresión plena del ser único y auténtico, algo que raramente existe en nuestro medio, quizás solo en pequeños grupúsculos. Por eso sería bueno que nuestros amigos antigüeños se reservaran para ellos sus fiestas patronales, pues ya están en camino de caer también en este desastre sociocultural que sufre la Ciudad de Guatemala. Sería con miras a asegurar la participación y el compromiso de sus habitantes mejorando un programa de información general que comience en la edad escolar en Antigua.

Las asociaciones deberían apoyar y tomar las medidas financieras que conserven este valioso monumento histórico y la calidad de sus habitantes. Y acuérdense del terremoto de 1976 en su aniversario.

ESCRITO POR:

Alfonso Yurrita Cuesta

Arquitecto con estudios de urbanismo en Land Reform Training Institute, Taiwán / Lincoln Institute of Land Policy, Inc., EE. UU. Director de la Unidad Planificación Urbana Municipalidad de Guatemala. Desarrolló el Plan Regulador de Antigua Guatemala.