EL QUINTO PATIO – Pequeños pasos
Existen muchas maneras de encarar la frontera de un nuevo año. Una de ellas es a través de la aceptación de las limitaciones personales, combatir la frecuente falta de interés en los asuntos importantes y tomar la decisión honesta de comenzar a trabajar en nuevos proyectos, aun cuando sea muy difícil llevarlos hasta el final.La influencia del mes de enero, ese definitivo cambio de hoja en el calendario, es un paso capaz de despertar emociones contradictorias. Aun cuando se trata de una línea imaginaria en el tiempo, la marca de un año representa desde excitantes desafíos y expectativas hasta profundos sentimientos de pérdida y temor. 2008 viene cargado de retos: cambio de gobierno en el ámbito local, una situación internacional cada día más conflictiva, cuyas repercusiones serán globales; la aceptación explícita de las naciones desarrolladas respecto de la realidad del cambio climático y su responsabilidad en la toma de decisiones para revertir sus efectos; y, entre otras cosas, la profundización de una nueva pugna izquierda-derecha en nuestro continente.En este contexto, se produce también una vuelta al armamentismo nuclear, con la inclusión de nuevos protagonistas; y, coincidentemente, un endurecimiento de las relaciones entre países antes considerados aliados naturales.Los nuevos frentes de guerra se dan, en esta nueva era, de manera diversa. El factor económico, siempre presente en los conflictos bélicos, se hace evidente hasta en las más trascendentales decisiones de alcance humanitario internacional, con lo cual el bienestar y la supervivencia del ser humano continúan siendo factores accesorios en las decisiones del más alto nivel.Los recursos naturales escasean y, por ende, su valor aumenta en proporción directa a las necesidades de consumo de los países ricos. Esto representa un riesgo para aquellas naciones subdesarrolladas cuyo subsuelo ofrece riquezas, pero cuyas instituciones son incapaces de defender su soberanía.Por la dimensión del panorama, resulta mucho más saludable concentrarse en los pequeños pasos personales para enderezar el rumbo de la vida individual y, desde ella, aportar a la colectividad. Estos minúsculos avances, sumados, deberían representar una mayor participación en los asuntos públicos, el involucramiento de la sociedad en las decisiones de Estado que la afectan y, por supuesto, una conducta cívica correcta que sirva de ejemplo a las nuevas generaciones.Si lo piensa, no debería resultar tan difícil dejar de evadir impuestos, de pagar sobornos, de burlar la ley y de abusar de los privilegios. Quizás con cierta corrección política, hasta se podría disfrutar de un verdadero ambiente de paz y libertad. elquintopatio@gmail.com