Sentido comúnAmatitlán

MANUEL F. AYAU CORDÓN

|

En días pasados, el Gobierno emitió una disposición prohibiendo sacar arena del río Villalobos. También prohibieron el deslave de arena que proviene de construcciones y areneras al río. Igualmente ridículo hubiese sido prohibir que lloviera. En tanto no puedan asegurar que siga llegando arena al río, el retiro de la arena que llega al cauce se debe fomentar y no prohibir pues, de lo contrario, el río la arrastrará y seguirá asolvando el Lago de Amatitlán. Claro, si el Gobierno pudiera impedir que ya no lloviera ni llegara arena al río, ya no habrá arena que sacar.

Mientras tanto, no hay que impedir sino fomentar que se lleven la arena los areneros y que le saquen aprovecho al mismo tiempo, ayudando a salvar el lago.

También convendría quitar la improvisada compuerta que con tan mal juicio colocaron en la salida del lago encima de la compuerta de la Empresa Eléctrica, pues cuando el Mitch causó que el riachuelo Malena acarreara arena al cauce del Michatoya, esas improvisadas compuertas impidieron que el agua corriera, y se consolidó el asolvamiento del Michatoya río arriba de la desembocadura del río Malena hasta la salida del lago. Las compuertas subieron el nivel del lago, inundando casas, arruinando muebles, refrigeradoras, bombas de agua, motores de lanchas, viviendas enteras, etc., todo innecesariamente.

A esos daños hay que sumarle los millones del erario que gastaron en dragar, debido a que no dejaron correr el agua. Hay que quitar esas compuertas lo antes posible, para evitar que esos múltiples daños vuelvan a ocurrir. ¡Lo lógico es no contener el agua, sino dejarla correr, para evitar asolvamiento e inundaciones! En este cause, la madre naturaleza hubiese dragado justo lo necesario si no se impide.

Para componer el Lago de Amatitlán no hace falta más estudios, ni dinero ni ingeniosos conocimientos técnicos. Muchos lagos en peor estado se han limpiado. Varios gobiernos extranjeros han querido ayudar, pero como hay tanta autoridad metida en el problema, no se hace nada: el Ministerio de Energía, la Autoridad del Lago, Gobernación Departamental, las municipalidades de Villalobos y Amatitlán, CONAMA, el INDE y quién sabe cuantos más. Muchos cocineros arruinan el pastel, reza el dicho.

Estamos por perder un recurso recreativo valioso. Alrededor del lago y sus cerros debería ya haber hoteles, campos de diversión, apartamentos de alquiler, restaurantes, deportes acuáticos, playas y piscinas para el público, paseos por los cerros colindantes, etc.

Además, el lago podría ser un reservorio muy económico de abastecimiento de agua tratada para la capital, como lo son muchos lagos del mundo y, como lo han indicado técnicos en el pasado, introducirle más caudales cuando sea necesario. Pero invariablemente, como con los demás problemas, se dictan disposiciones casuísticas contradictorias, se establecen conflictos de autoridad y muchas otras ?sabias? intervenciones, en lugar de buscar la solución efectiva, en el régimen de derecho.

Nuevamente, es la falta de un régimen que proteja derechos de propiedad lo que ha causado el problema porque, en derecho, es el que ensucia quien debe pagar. Los vecinos del municipio de Amatitlán deberían poder demandar a las municipalidades que ensucian el lago, y los jueces tendrían que ordenar que cesen y desistan de tirar aguas negras o desechos industriales al río, so pena de imponerles una multa que cubra los costos de limpiar sus aguas antes de que les llegue a los vecinos de abajo. Esa demanda y fallo judicial le daría fuerza legal a la Municipalidad de Guatemala y otras para poner un impuesto con qué tratar las aguas negras de las colonias que se niegan a hacerlo.

Pero hay un detalle que heredamos de los caducos idólatras del Estado: a las municipalidades no se les puede embargar y, consecuentemente, si no les da la gana, no pagan. La ley les concede el privilegio de ser irresponsables. Ya es hora de derogar esa arbitraria e injusta disposición. Quizá así se pueda impedir la ruina de este otro valioso patrimonio.

ESCRITO POR: