SENTIDO COMUNAspiraciones ambiciosas

MANUEL F. AYAU CORDÓN

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Radio Holanda, 5-8-02: ?La Cumbre sobre desarrollo sostenido de Johannesburgo terminó ayer en medio de un sentimiento de general frustración. A pesar de que se lograron algunos avances, nadie habla de éxitos?.

Su reportero comenta desde Johannesburgo que ?la opinión general es que se trata de planes sin cuerpo, y que sólo arroja migajas a millones de pobres del mundo?.

Si analizamos los resultados, los mayores logros se han conseguido en el tema del agua.

El acuerdo es la reducción a la mitad de las personas sin acceso a agua potable y servicios sanitarios adecuados para el año 2015.

Aunque el acuerdo no es vinculante, es importante que las naciones cumplan, ya que reduciría las muertes a causa del agua contaminada.

Continuó relatando ?que se acordó reducir a la mitad a las personas que sobreviven con menos de un dólar por día, en 2015; mejorar la situación de por lo menos cien millones de habitantes de poblaciones marginales para 2020 y establecer un fondo solidario voluntario para erradicar la pobreza?.

Finalizó diciendo: ?En este tema no hay nada nuevo, porque es una reiteración de lo acordado en la Cumbre del Milenio hace dos años, y habrá que ver si los países cumplen con estas metas.

En el tema de energía se acordaron objetivos nacionales y regionales para incrementar acceso a fuentes energéticas renovables. En resumen, poco para una cumbre de tal envergadura?.

Los reclamos vendrán después para quienes creen que piadosas exhortaciones producen enriquecedores resultados.

Si bien muchas personas de buena voluntad se incorporan a estos movimientos, hay otras cuya motivación es ideológica.

Las buenas personas son utilizadas por los pícaros para sus fines nihilistas, igual como los ?tontos útiles? de la guerra fría sirvieron al comunismo, pues los han inducido a creer que con estos grandes acuerdos y pomposas declaraciones contra el neoliberalismo las metas se materializarán de alguna forma, por arte de magia.

Con pocas excepciones, los gobiernos hipócritamente erogan dinero para financiar y cantar con el coro, pero saben que como los tratados no son vinculantes, se pueden olvidar de ellos cuando regresen a casa.

Los males que lamentan preocupan a toda persona de buena voluntad.

Es curioso que existiendo suficiente historia y análisis de cómo algunos países se libraron de la pobreza, en los países pobres aún perdura la resistencia para adoptar las políticas liberales que prevalecieron en países que hoy forman el primer mundo.

Fue el liberalismo, basado en el respeto a los derechos individuales, la protección de la vida, la libertad y los contratos lo que creó esa prosperidad.

Fue el mercado, con las imperfecciones de todo lo humano, lo que guió la asignación de recursos que creó la abundancia que disfrutan. Desgraciadamente, los países que sufren extremas privaciones no saldrán de su pobreza hasta que dejen de rechazar el liberalismo.

¡Llegan al ridículo de que prefieren morir de hambre, rechazando toneladas de alimentos que les regala el país más capitalista del mundo, porque son de plantas ?genéticamente modificadas? por multinacionales!

La guerra ideológica contra el liberalismo es implacable y dirigida por nihilistas que rechazan la sociedad libre, caricaturizando y exagerando sus defectos para esconder sus bondades. ¿Pero acaso hay otra manera distinta al mercado de asignar el uso de los recursos, que pudiera resultar en la eliminación de la pobreza?.

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