SENTIDO COMUN¿Comercio libre o administrado?
Muchas veces lo más obvio pasa desapercibido. El más grande y exitoso Tratado de Libre Comercio de la historia, pues produce 32% de la producción total del globo terrestre, lo hemos tenido enfrente, a la vista, por 226 años y no lo hemos visto, quizá porque no lo bautizaron como TLC ni escribieron miles de páginas y reglamentos, sino simplemente para establecerlo bastó una frase que prohíbe a las partes contratantes poner impuestos o trabas a los artículos importados de cualquier otro estado.
Este TLC comprende mayor número de participantes que cualquier otro, pues suman cincuenta estados. Al principio eran sólo trece, pero fue aumentando a medida que otros ingresaban por adhesión.
La legislación de cada uno es distinta, desde los aspectos laborales e impositivos, hasta los reglamentos de tránsito. No tienen convenios para uniformar su legislación sino, por lo contrario, compiten en ese proceso de prueba y error que es legislar en un mundo imperfecto sin gente omnisciente.
Cuando las leyes que adopta uno resultan malas no las copian los demás y por consiguiente la magnitud y extensión del daño es limitada, pero cuando es buena, los demás la copian y el beneficio se extiende. Así se generaliza lo bueno y lo malo tiene poca vida. (Una minoría de leyes son generales para todos, pero éstas son principalmente para garantizar derechos individuales, las relaciones exteriores, y algún impuesto).
Como es de esperarse, no faltaron los vivos que buscaron poner obstáculos no arancelarios a las importaciones de otros estados, como el caso de uno que so pretexto de requisitos sanitarios obligaba a camiones enteros con naranjas de otro estado a bajarlas del camión para inspeccionarlas una por una.
Pero no han llegado al colmo de que para comerciar libremente entre ellos insistan en que los otros equiparen su legislación laboral o ambiental. No tienen puestos de inspección y conteo para llevar un control estadístico. No tienen reglas de origen. No implementan convenios internacionales como los de la OIT. No hay excepciones. Su comercio interno es verdaderamente libre y no administrado.
Las reglamentaciones federales no se refieren a la economía per se sino a la salud, los derechos individuales y algún impuesto. Nadie se preocupa por su balanza de comercio ni hace el ridículo de decir que se va a volver un estado importador o que los estados más avanzados los inundarán de mercancías.
Tampoco ese mercomún es óptimo, porque como no se prohibió poner impuestos para importaciones provenientes de afuera del área, de hecho son una Unión Aduanera. Eso les ha causado menor eficiencia económica y no pocos problemas políticos, pues cuando algún grupo de interés de un área (por ejemplo los industrializados del norte) logró poner un impuesto de importación para proteger sus intereses, los estados restantes que incurren en costos tanto más altos para sus abastecimientos, protestan.
(Es poco sabido que eso fue el factor determinante en causar la guerra civil que casi destruye esa federación). Debido a su gran tamaño -produce el 32% del producto bruto mundial- el costo de la desviación antieconómica que causan sus impuestos de importación es mucho menor de lo que es en un área pequeña y también debido a su tamaño, la competencia interna es fuerte. Los mercados pequeños necesitan de la competencia del exterior para ser competitivos y para no incurrir en un alto costo por desviación de recursos.