SENTIDO COMUNDe préstamos y educación
Se ha generalizado una cultura de irresponsabilidad financiera en los países manejados ineptamente, lo cual incluye a todos los de América Latina. Lo de ineptitud no es discutible, pues con la sola excepción de Chile, los pueblos de América Latina van de mal en peor, y eso se llama desatino, incompetencia, ignorancia, inutilidad y estupidez. Esa crasa ineptitud empobrece inmerecidamente a toda la población en mucho mayor grado que toda la corrupción, especialmente porque va acompañada de irresponsabilidad.
Esa irresponsabilidad es alentada por las instituciones internacionales de crédito las cuales dejarían de existir si no tuvieran tomadores de créditos y así resulta que existe un motivo e incentivo perverso en sus recomendaciones: para sobrevivir endeudan a los países pobres. Les dan prestigiosos auspicios a los políticos irresponsables.
Porque cuando a los gobiernos los habitantes ya no les toleran poner más impuestos, estos gobiernos y entidades internacionales, conspiran para ponerle impuestos a las generaciones que vienen atrás, es decir, a quienes no pueden opinar y menos protestar por ser de muy corta edad o que aún no han nacido. ¿Quién habla por ellos? ¿Quién los defiende de los actuales gobiernos que ya les están poniendo a ellos impuestos porque los adultos contemporáneos no se dejan?
Lógico sería endeudarse para hacer un ferrocarril o una carretera que van a disfrutar las generaciones venideras también, pero prestar para cubrir gastos de nuestra generación que no está dispuesta -justificadamente o no- a pagar sus propios gastos es una crasa inmoralidad.
FINANCIANDO EDUCACIÓN. Prensa Libre del domingo 22 de septiembre nos hace cuentas de las remesas familiares de quienes por falta de futuro en nuestra patria, emigran a los EE. UU. Estas personas de trabajo e iniciativa nos orgullecen, pues no han temido lanzarse a la aventura de emigrar, dejando lo conocido por lo nuevo por conocer. Sin duda, esas personas estarán aportando riqueza a la sociedad a la que se han integrado, la cual ha ganado la gente valiosa que nosotros hemos perdido.
Un hecho significativo de la información es que el destino para el cual mandan dinero demuestra la prioridad que realmente tiene la gente. El 32% se va a sostenimiento del hogar, pues obviamente, lo primero es mejorar el nivel de la existencia familiar. El segundo renglón de 11% es para pago de deudas, que por un lado demuestra la tradicional responsabilidad de nuestra población, pero como es la reposición de un gasto que se hizo al crédito es válido suponer que se gastó de acuerdo con las prioridades manifestadas, dentro de las que Educación con 9% ocupa el siguiente lugar, deducimos que después de sobrevivir la prioridad es educación. Después viene vivienda (9%), ahorro (9%), salud (6%), inversión en negocios (4%), compra de insumos agrícolas (2%), y otros (18%).
Lo interesante es que una vez más los datos demuestran que aún la gente pobre sacrifica otras cosas para educar a sus hijos y hermanos, contradiciendo así a quienes dicen que si el gobierno no obliga la gente no educará a sus hijos, y que si el gobierno no da educación gratuita, la juventud se quedaría sin educación. Obviamente, hay casos en las áreas rurales en que los padres de los niños no mandan a sus hijos al colegio con la frecuencia que los ?expertos? recomiendan, pero eso es porque los necesitan para la primera prioridad, es decir, necesitan de su trabajo para el sustento familiar.