SENTIDO COMUNEl golpe a Chávez
No lo dicen, pero lo que están buscando es cómo dar un golpe de Estado sin darlo. La Carta de las Américas que firmaron en Costa Rica los políticos que se encontraban en el poder en septiembre de 2001 no costó mucho, pues se trataba de ponerse de acuerdo en boicotear al pueblo del país que sufriera el golpe.
En esencia, lo que deseaban era afianzarse en el poder. Y, ¿quién lo iba a objetar si se presentaba como un afianzamiento de la democracia y un freno a los desprestigiados militares? Establecían un seguro contra los golpes haciendo un papel de estadistas para consumo popular.
Los golpes no son bien vistos hasta que llega un Chávez, porque al fin y al cabo, la democracia es el mejor sistema, pero en su nombre no se puede aceptar sacrificar el bienestar de varios millones de gentes hasta 2006, que termina su período constitucional.
Esto parece que ya lo entendió todo el mundo, pero está el problemita de que para liberar a los venezolanos de su desgracia, la religión diplomática democrática no lo permite.
El período constitucional de Chávez terminaría dentro de cuatro años, y aguantarlo, cueste lo que cueste, es la sentencia impuesta por la OEA y su Carta de las Américas y el Departamento de Estado.
Pero nadie quiere ver a nuestros hermanos venezolanos sacrificados hasta entonces, por lo cual hay que encontrar una manera de disfrazar el golpe: que se vaya Chávez a cambio de un ratito más tranquilo con sus desaciertos y las manos en la masa, y sacarlo después de un período de seis meses, después del cual se pueda decir, ¡botamos a Chávez, viva la democracia!
A los políticos los asustan los boicots, pero exageran el daño. Se olvida que el país latinoamericano que más progresó en los setentas y ochentas fue Chile, boicoteado por el mundo entero.
Los daños que un boicot le causan a un pueblo (no a quienes gobiernan) existen, así que hay que sopesar cuál es el mayor daño a imponer: aguantar a Chávez cuatro años más o aguantar el boicot que seguramente desvanecería pronto, antes del 2006, so pena de prescindir del petróleo venezolano, la bauxita u otras cosas que los países tendrían que comprar abajo de agua o a un precio más caro.
Yo apuesto a que le dan golpe a Chávez, y que le dirán al mundo que la poda de su período fue un triunfo de la democracia.
Y espero que se aprendan dos lecciones: primero, que el ser electo democráticamente no equivale a licencia para oprimir ni arrasar con la gente de un país.
Que tiene límite lo que se debe soportar en aras de la democracia. Y, segundo, que nuestras constituciones deberán prever algún sistema para remover al mandatario que demuestra incompetencia y falta de honradez.
Esto, evidentemente, no lo aprobarían los que ya están en el poder, pero sí se les podría exigir a quienes aspiran tenerlo, pues no tendrán causa para oponerse, ya que equivaldría a una confesión anticipada de incompetencia y corrupción.
Entre tanto, en Brasil, el socialista Lula nombra a su gabinete a destacados empresarios que dicen favorecer la globalización, el mercado, la estabilidad monetaria, el libre comercio y todas esas calamidades neoliberales.
Lamentablemente, el sorprendido será el mismo Lula, porque los empresarios nombrados típicamente son mercantilistas: Luis Fernando Furlán, el pollero más grande de Brasil para Comercio Exterior; para ministro de Agricultura, a Roberto Rodrigues, gran productor de caña y líder del grupo de cabildeo de la asociación de agrinegocios.
A Enrique Meirelles, banquero privado, como jefe del banco central, y a Celso Amorím, Canciller, otra vez.
De manera que espere ?más de lo mismo?.