SENTIDO COMUN¿Qué es fomento?
Aparentemente todo el mundo, menos yo, está a favor de fomento, porque es intuitivo pensar que fomento fomenta la creación de riqueza, cuando un poco de reflexión demuestra lo contrario. Así pasa debido a que mucho de la economía es contra intuitiva.
Por fomentar se entiende adoptar, como excepción, alguna política económica que discrimina a favor de alguna actividad. Es decir, convertir una actividad que no es viable sin algún privilegio en rentable mediante medidas de fomento. Los instrumentos utilizados para fomentar son excepciones impositivas y protección contra la competencia de los productos competitivos del exterior. Pero en esto hay mucho fondo.
Toda empresa compite en dos mercados: el mercado de productos como vendedores, buscando los favores de los consumidores, y el mercado de insumos como compradores de materia prima, trabajo, tierra y capital.
Generalmente no tomamos en cuenta esa competencia como compradores, pero ahí está y, contrario a lo que nos sugiere nuestra costumbre de regatear cuando compramos, las empresas como compradores de insumos y debido a que los recursos no son ilimitados, pujan para arriba los precios de lo que compran. Ese es el mecanismo propio del mercado para asignar el uso de los recursos según las prioridades más urgentes de la sociedad, y así impide que los recursos se destinen a usos más marginales.
La competencia por mano de obra se observa cuando surge una nueva empresa. Para hacer producir el capital invertido tiene que atraer suficientes trabajadores de donde estén. Así es como la empresa ejerce puja de salarios para arriba. Si fuesen muchas las empresas que se estuviesen estableciendo, el efecto sería notable pero como son pocas, el efecto es imperceptible, pero ahí está, pues para que un trabajador llegue a la empresa, ésta le tiene que ofrecer una mejor opción que las otras que tiene.
Lamentablemente, donde las oportunidades de inversión no abundan, las opciones de los trabajadores no son buenas. Si se atrajera más empresas, a medida que en el mercado subieran los salarios, las actividades marginales serían las primeras en desaparecer. Es decir, mejores empleos sustituirían malos empleos.
Igualmente en el mercado de crédito, los empresarios compiten porque también el crédito es escaso.
Con objeto de cuidar el interés de sus depositantes, los bancos tienen que discriminar escogiendo a los mejores clientes, y los marginales quedan sin acceso al crédito. Igualmente, en el mercado de materias primas y tierra compiten los empresarios, pujando los precios para arriba hasta desplazar del mercado de esos recursos a los productores marginales. Nótese, porque también es contra intuitivo, que la competencia del empresario en el mercado de productos para aumentar su clientela, puja los precios para abajo. Y por último, la competencia en el mercado de tierra se nota cuando una actividad que se ha vuelto más rentable que otras que resultan marginales se queda con la tierra.
Por definición, las empresas rentables no necesitan fomento. De manera que fomento significa convertir artificialmente en rentable a una actividad, que por ser marginal no logra competir con éxito en el mercado de productos o de insumos, en condiciones de poder desplazar del mercado de insumos a otras actividades que sí son rentables.
Fomento no tendría objeto si no fuese para lograr ese efecto, que por nombre técnico lleva el de desviación antieconómica de recursos. Es evidente, pues, que el país incurrirá en una pérdida equivalente a la diferencia de rendimiento entre haber utilizado los recursos en las empresas desplazadas que son rentables sin fomento y las marginales que son objeto del fomento. Siendo así, ¿como podría estar a favor de esas pérdidas llamadas fomento?