Sin tapujosA troche y moche

ALEJANDRO GIAMMATTEI F.

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Por increible que parezca, el partido oficial continúa pretendiendo engañarnos con medidas hechas para protegerse a sí mismo. Habría que ser iluso para no darse cuenta que la Ley Electoral está siendo modificada muy a conveniencia de quienes pretenden quedarse al frente del desgobierno, a cualquier precio.

Si las reformas electorales pasan, como lo tienen previsto, el TSE tendrá ataduras que hoy no tiene; los partidos políticos seguirán sin ser democráticos; la población en general no tendrá nuevas formas de participar en política; y si todo les sale a ?pedir de boca?, habrán tendido los puentes para copar al TSE y asegurarse de que los magistrados a ser electos el próximo año sean personas que respondan a sus intereses.

También se han inventado algunas leyes, tales como: la Ley de Desarrollo Social, Ley de Investigación Criminal y Ley del Ministerio de Seguridad Pública. Así mismo, preparan cambiar la ley que dio origen, hace escasos días, al Timbre a las bebidas, cigarrillos y otros artículos, como consecuencia de que se dieron cuenta de la imposibilidad de aplicarla como la habían estipulado, pese a que la compra (por supuesto sin licitación) de los timbres fiscales estaba en proceso.

Este remedo de congreso con el que contamos, se ha caracterizado de estar plagado a los intereses de los partidos oficiales, pues las aplanadoras han hecho presencia indiscutible desde 1985, encontrando los partidos oficiales en la mayoría parlamentaria la forma idónea de impulsar leyes que en nada benefician a la mayoría de la población, sino por el contrario, son hechas para los cuates que dieron pisto en la campaña, para los que dan pisto durante el ejercicio del gobierno, o simple y sencillamente porque le interesa al partido de turno.

Bajo esta forma de actuar, los ?encumbrados? políticos lo único que han logrado es crear la sensación generalizada de la suciedad con la que debe investirse una persona para participar en política.

Lo anterior va en desmedro de la propia democracia, ya que ésta no ha representado en términos generales, beneficios colectivos que disminuyan los problemas que enfrenta la mayoría de la población.

De continuar bajo la actitud de impulsar las leyes ?a troche y moche?, la polarización seguirá en aumento y tendrá como consecuencia enfrentamientos que podrían poner en riesgo la institucionalidad del país, ya que cada vez son más quienes están dispuestos a no permitir que el desgobierno siga actuando a sus anchas, pretendiendo que todos nos hagamos de la vista gorda y les permitamos continuar con la bajeza y podredumbre que los ha caracterizado.

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