Sin tapujosAnimo, Helen
La conoci un dia del mes de noviembre de 1990. Me recuerdo que quedé impresionado por la exposición que nos hizo a los asistentes a una reunión en la casa de una amiga mutua. Se trataba del reciente asesinato de su hermana y de la voluntad que pondría en esclarecer algún día dicho crimen, no importando el tiempo que le tardara.
Me refiero a Helen Mack y al asesinato de su hermana, Myrna, acaecido el 11 de septiembre de 1990, y por el cual guarda prisión, por condena en firme, quien en ese entonces era un miembro del Departamento de Seguridad Presidencial del EMP, más conocido como el archivo.
Han transcurrido 11 años del crimen, tiempo durante el cual, con garra y enjundia increíbles, Helen ha logrado que se avance judicialmente como en ningún otro caso de su tipo. Ha evidenciado que se trató de un crimen de Estado, ordenado por quienes llegaron a considerar a Mirna Mack como una enemiga interna, dado el trabajo académico que desarrollaba.
Durante el proceso han sucedido toda clase de hechos en contra de testigos y policías que investigaron el crimen, que han ameritado que algunos de ellos vayan al exilio y que a otros les hayan segado la vida.
Tal es el caso de José Miguel Mérida, investigador policial, asesinado a escasos metros del Palacio de la Policía Nacional, quien cometió el pecado de elaborar su informe y ratificarlo ante un juez, en donde demostró que había habido intentos por alterar su informe. En pocas palabras, murió por cumplir con su deber.
Al día de hoy, cuando el proceso ya casi estaba por llegar a debate público en el juicio por demostrar la autoría intelectual del crimen, hemos visto cómo vuelven a llover los recursos jurídicos, los cuales inexplicablemente han sido considerados con lugar por las autoridades judiciales, así como excusas de jueces que no desean participar en el caso.
El juicio corre el riesgo de quedar empantanado nuevamente por güizachadas, pese a que en el pasado todos los recursos planteados han sido declarados sin lugar por frívolos e improcedentes.
El caso de Myrna Mack ha demostrado que el sistema judicial, en este tipo de casos en especial, es lento, incumplido y temeroso. Si eso sucede con un caso paradigmático, ¿qué sucederá con los otros que no han tenido tanta cobertura? Las autoridades judiciales deben abrir de una buena vez el proceso, oír a la parte acusadora y a los defensores, analizar las pruebas y emitir su veredicto final en apego a lo que en justicia corresponda.
No deben prestarse a los juegos y subterfugios jurídicos,, ya que los guatemaltecos tenemos la esperanza de que la justicia sea pronta y eficaz en este y todos los casos. En última instancia, los jueces deben comprender que si los acusados son tan inocentes como dicen, que permitan que se ventile el caso y demuestren su inocencia en un juicio sin presiones, amenazas o coacciones. Sólo así podremos conocer la verdad.