SIN TAPUJOSEn peligro de muerte

ALEJANDRO GIAMMATTEI F.

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En la actualidad, según personas versadas en la materia, existen en el Area Metropolitana, cerca de 22,000 champas que están ubicadas en lugares que son considerados de alto riesgo. En pocas palabras, más de 100,000 hombres, mujeres y niños están propensos a sufrir las consecuencias de deslaves, como producto del invierno, sismos, rupturas de red drenajes y otros factores de riesgo.

Recuerdo que durante la pasada campaña electoral, hubo quienes prometieron volver los asentamientos en colonias dignas para vivir. No explicaron el cómo y el cuándo, pero salieron a pedir el voto de estas personas, muchas de las cuales creyeron que se iba a solucionar su problema de inseguridad en definitiva.

Sin embargo, el tiempo ha dado la razón a quienes expusimos que las propuestas populistas de convertir en ?cañadas? los asentamientos ubicados en barrancos, no sólo era imposible, sino que también era de por si antitécnico. En primer lugar, la mayoría de los barrancos que circundan al área metropolitana, por el tipo de suelos y la erosión, son lugares proclives a deslizamientos.

Si a eso aunamos los cortes que se les hacen para ?albergar? las covachas, el debilitamiento se acentúa. En algunos casos, se ha tratado de introducir redes de drenajes que, como consecuencia de las pendientes pronunciadas y las malas construcciones, se han visto rompimiento de tuberías que hacen que la tierra suelta ceda irremediablemente.

Por lo tanto, va siendo hora que el desgobierno central principie a actuar, en coordinación con las municipalidades involucradas, para iniciar las labores de planificación que permitan el reasentamiento de las personas en alto riesgo, mediante esfuerzos que concreten soluciones específicas y definitivas.

Los barrancos deben de recuperarse, por el bien de quienes en ellos corren peligro de morir soterrados, pero también porque deben ser áreas que se conviertan en pulmones que mejoren la calidad ambiental, lugares para recarga de acuíferos subterráneos, parques, etc., es decir, cualquier cosa menos para vivir.

Ya va siendo hora que quienes nos gobiernan actúen en favor de quienes pueden morir en cualquier momento, tal y como lo hemos visto en cada invierno. Lo que no se vale es que, mientras la gente está corriendo peligro de morir, las autoridades municipales y las gubernativas mantengan esa aberrante discordia. Para quienes pueden morir en el siguiente chaparrón, es de sumo interés que se planteen soluciones serias, prontas y eficaces.

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