SIN TAPUJOSNo tengo ganas de escribir

ALEJANDRO GIAMMATTEI F.

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Guatemala se vio impactada, dos días seguidos, con accidentes que ocasionaron la pérdida lamentable e irreparable de valiosos hombres, mujeres y niños. Los primeros murieron en el accidente del puente de San Cristóbal, en donde una vez más el transporte colectivo cobra víctimas inocentes, merced a causas atribuibles al piloto del autobús, según las autoridades municipales.

El lunes amanecieron de luto quienes perdieron a sus seres queridos en un accidente que no debió ser, que pudo ser prevenido y que si el piloto hubiera actuado con responsabilidad, no hubiera sucedido y hoy estarían con vida quienes murieron y no estarían sufriendo quienes quedaron heridos, algunos en condiciones críticas todavía.

El martes, fuimos consternados por otra noticia. Una avioneta sufrió un accidente en ruta hacia San Salvador. Mi esposa se comunicó conmigo para comentarme del accidente y prevenirme que habían mencionado entre los pasajeros a un primo mío: Rodrigo Andrade Falla.

Inmediatamente empecé a rezar porque no fuera él, aunque el destino estaba sellado y él había sido recogido por Dios nuestro Señor. Un joven lleno de vida, de treinta y cinco años de edad, esposo amoroso, padre responsable, hijo ejemplar y un hermano que siempre abogó por la conciliación entre hermanos, no podía haber muerto.

Me resistí a creerlo. Me vino a la memoria cuando Rodrigo, con apenas meses de nacido, fue llevado a mi casa para que mi mamá lo cuidara, ya que Julia, su madre y hermana de mi mamá, debía asistir a su esposo Fernando como producto de las graves heridas de bala que recibió.

Así que por algún tiempo Rodrigo fue parte de nuestra familia. Por supuesto que se convirtió en la novedad y nos hizo la fiesta. Ese lazo marcó una relación especial para siempre. Hoy, sinceramente, lamento que alguien tan bueno y noble se haya ido tan pronto. Este mundo ha perdido a una persona altamente positiva, sonriente, amable y siempre dispuesto a escuchar a los demás e interesarse en sus problemas.

Por eso es que no tengo ganas de escribir. Porque debo hacerlo con el dolor que causa la muerte de alguien especial y porque es un primo más que se nos va. Rodrigo ahora acompaña a mi hermano Ricardo y a sus primos Pablo y Martín. En verdad que me duele ver el dolor de la esposa, mis tíos, primos y sobrinos. Me duele por lo que le faltó por vivir. Me duele porque otros buenos guatemaltecos murieron con él.

Para las familias Novella-Harrison, Paiz-Del Carmen, Andrade-Castillo, Toriello- Crespo y Aguilar Linares, mi más sentido pésame. Al igual que a las familias de quienes perdieron la vida en el puente de San Cristóbal.

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