SIN TAPUJOSNo a medidas equivocadas

ALEJANDRO GIAMMATTEI F.

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Con pena, preocupacion y profunda insatisfacción hemos podido observar una serie de sucesos que se han presentado la última semana y que están relacionados con la irresponsabilidad con la que nuestro país está siendo desgobernado y que responde a intereses particulares muy especiales.

Debo indicarles, mis estimados lectores, que la frustración que siento es producto de ver cómo cada día nuestro país es acercado al despeñadero, mientras nuestros vecinos, respondiendo a estrategias de nación, de largo plazo e incluyentes, tal es el caso de El Salvador y Costa Rica, crecen a pasos agigantados.

Hasta Nicaragua, que para muchos era el consuelo de ser el más retrasado de los países centroamericanos, emerge hoy en medio de una campaña que pretende perseguir a los corruptos, que dicho sea de paso pretenden venirse a radicar en Guatemala.

Da pena ver cómo en nuestro país, con tantas bellezas naturales no explotadas, nos quejamos del poco turismo que viene como consecuencia de la falta de una estrategia que delimite las acciones y las actuaciones de los entes públicos, las empresas privadas y las comunidades involucradas.

Pero esto será en extremo difícil si se anteponen los intereses particulares a los nacionales; si lo único que se sabe de nosotros en el mundo es que aquí no hay justicia y se lincha a la gente, se bloquean las carreteras cada vez que se le ocurre a cualquiera y la imagen del desgobierno es relacionada a la mafia.

Por otro lado, en lugar de estar pensando en endeudarnos improductivamente, deberíamos hacerlo en proyectos productivos que generen empleo y oportunidades de desarrollo colectivo. Ya no hay cabida para la demagogia barata y populista. Deben construirse las respuestas a las necesidades de la población, dentro de un marco congruente al mundo actual.

Yo invito a la reflexión a aquellos que desde puestos ?técnicos? han justificado los famosos bonos con tal de quedar bien con los desgobernantes de turno.

A aquellos que saben que el sacrificio de las próximas generaciones no puede deberse a caprichos antojadizos irreales de quienes han mostrado hasta la saciedad que no tienen la más mínima decencia.

A usted, que sabe que esos bonos serán el mayor impedimento para el desarrollo humano en el país, yo le pido que no calle, porque su silencio es cómplice de quienes con aviesos fines están promoviendo la quiebra del Estado de Guatemala.

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