Sin tapujosTerrorismo de Estado

ALEJANDRO GIAMMATTEI F.

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En estos tiempos mucho se habla de los terroristas, cuya definición, según el diccionario Océano, son aquellas personas que hacen uso del terror mediante actos de violencia o represión, por grupos o regímenes políticos. Es decir, que los regímenes pueden ser terroristas y no sólo personas individuales o grupos desafectos que deciden enfrentarse a un régimen establecido.

Para muestra es el caso de Guatemala, ya que si bien es cierto el actual gobierno fue electo legítimamente por medio de la expresión de la mayoría, ha perdido la legitimidad moral para gobernar, dada la pérdida de confianza, principalmente de los que votaron por ellos y que ya no les creen como lo hicieron para las elecciones, sino por el contrario. Esto como consecuencia de los desmanes comprobados en el manejo del erario nacional, el abuso de poder, el irrespeto a las leyes, la mediocre conformación del gabinete, la nula presencia de un auténtico proyecto de gobierno y muchos etcéteras más.

Ante esta innegable situación por la que atraviesan los Organismos Ejecutivo y Legislativo, la ciudadanía en general ha adoptado manifiestas posiciones en contra de quienes actualmente nos gobiernan y que evidencian una peligrosa ambición por accesar a todas aquellas instituciones del Estado que todavía no les son proclives, y que requieren para asegurar sus aviesos fines. Para coadyuvar al logro de sus intereses, el Gobierno ha asumido posiciones que atentan contra la calidad de vida de la ciudadanía, al propiciar impuestos que harán más pobres a los desposeídos y ahogaran a la cada vez más exigua clase media, que dicho sea de paso, es el más importante sector desde el punto de vista de la promoción del desarrollo de un país.

Es terrorismo de Estado cuando éste se preocupa de esquilmar a sus gobernados, con tal de satisfacer sus intereses, atentando contra la seguridad económica de la población. Son terroristas quienes se empeñan en manejar las leyes a su conveniencia y antojo. Son terroristas los que desvían millonarias cantidades de dinero y quienes no permiten que los culpables paguen por sus actos. Son terroristas de Estado los que utilizan el poder para denigrar, amenazar, desprestigiar y perseguir a quienes con cada vez mayor fuerza los rechazan, como los representantes de la nación.

Por las anteriores y muchas razones más es que digo que el terrorismo de Estado es una realidad en Guatemala. Es deber de los ciudadanos conscientes iniciar la campaña antiterrorista, que haga que el Gobierno entienda que su razón de ser somos los ciudadanos, y, por lo tanto, nos deben respeto. Es nuestra obligación velar porque nuestros servidores cumplan con su misión, o que, de lo contrario, se vayan.

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