TASSOLILOQUIOSUn siglo de olimpismo en Francia
Hace tiempo que quiero compartir con las personas que me hacen el honor de leer mis tassoliloquios, una inquietud: bosquejar el interesante contenido de una publicación en francés, ?Francia y el Olimpismo?, que editaron en 2004 la ?Asociación para la difusión del pensamiento francés? y el Ministerio de Asuntos Extranjeros de Francia, siempre de actualidad.
Asumieron la edición Patrick Clastres, ?agrégé?, ?maitre de conférences?, que se ocupa de P. de Coubertin; Paul Dietschy, ?agrégé?, doctor en historia, que abarca los Juegos Olímpicos en Francia, incluidos los de invierno, y Serge Laget, periodista del diario de deportes L´Equipe, quien complementa hablando de la mujer deportista, el ceremonial, los paraolímpicos, etc. Contiene temas como Pierre de Coubertin, Juegos Olímpicos en Francia, Grenoble, Albertville y campeones franceses.
En 1894, Demetrios Bikelas, de Grecia, decía: ?Servir su patria, buscar la belleza del cuerpo, fabricar la alegría de vivir, forjar caracteres son la herencia de Grecia Olímpica que apadrina hoy el joven barón francés Pierre de Coubertin (1863-1937), quien iba, en 1896, a definir al olimpismo como un pacifismo, una estética y una euritmia. Agregando que en el hombre hay tres partes: el cuerpo, el espíritu y el carácter?. Con cada precursor tuvo enemigos y partidarios. Un detalle, en Francia, dieron su nombre a calles y estadios en 70 municipalidades de Francia, en el siglo pasado.
En resumen, dice la publicación: ?Que singular itinerario tuvo este joven tradicionalista que se transformó en treinta años en un reformador de la pedagogía francesa a través del deporte y propagandista de un olimpismo modernizado.
De familia aristócrata, tanto materna como paterna, estudia en París en un colegio jesuita, donde se vuelve el alumno protegido del Padre Caron y donde más tarde lo eligen presidente de la asociación de ex alumnos. Escoge la modernidad liberal y la estabilidad conservadora. Considera la publicación que Pierre de Coubertin recibió una formación de hombre político de estatura nacional e internacional.
Visitar su imponente mansión en Lausanne, Suiza, donde terminó sus días, fue para mí momento muy emotivo, dentro de mis actividades con la Academia Olímpica del Comité Olímpico. ?La fuerza diplomática del olimpismo moderno producirá y ofrecerá a las masas cuyo nacionalismo es favorecido por los Estados cuando los intercambios y los medios de comunicación cultivan el internacionalismo, una síntesis deportiva del diálogo y conflicto, una confrontación ?eufemismada?.
El capítulo: ?Los Juegos Olímpicos en Francia?, de París a París (1900-1924), suma las cinco olimpiadas del siglo veinte. Francia ostenta una nueva pasión: el deporte. Rinden homenaje a la verdad histórica de los J. O. Afirman que ?una realización tan ejemplar como los Juegos Olímpicos renovados sólo podía suscitar más vocaciones. No admitían que un solo país se beneficiara del magnetismo, del ritual, del fuego olímpico durante una olimpiada, o sea 4 cuatro años.
Resucitaron con los Juegos de invierno de Saint- Moritz (Suiza) y los Juegos Olímpicos de Londres, ambos en 1948. Los primeros juegos panamericanos nacieron en 1951, en Argentina. Termina el capítulo afirmando que ?la progenitura olímpica del buen barón recalienta bien el mundo entero.
?Relata también la admisión de la mujer, paulatinamente, en los J. O. Qué camino ha recorrido entre la afirmación de P. de Coubertin, hace casi un siglo, que ?esta media Olimpiada femenina sería impráctica, fuera de interés, inestética e incorrecta? y las estadísticas de los Juegos Olímpicos de Sydney (Australia) con 6,582 hombres y 4,069 mujeres.
Los medios de comunicación modernos y el desarrollo tecnológico han dado su pleno aporte al deporte. ?Antes hubo estatuas de los vencedores, hoy, el reconocimiento se adaptó al progreso?. Los cien medallistas franceses en cien años cierran el libro.