VENTANAAqajtzij Palabramiel
Humberto Ak?abal es uno de mis poetas favoritos.
¿Por qué? -me preguntó el Clarinero. Por muchas razones, respondí. Su voz poética encanta.
Es como el susurro de un duende que nos habla quedito.
Por ejemplo cuando escribe: ?La luna / busca algún agujero / en las casas de adobes, / entra / y se sienta en el suelo?.
Desde hace algunos meses he dejado en mi mesa de noche uno de los poemarios de Ak?abal titulado, Aqajtzij, que en k?ich?e, significa ?Palabramiel?.
Me gusta tener a mano esta edición de bolsillo, publicada en el año 2001 en Iximulew (tierra de maíz o sea Guatemala), para leerla en el momento que se me antoje.
De este libro transcribo algunos de los poemas que aparecen en la columna de hoy.
La poesía de Ak?abal me aliviana el espíritu, le dije al Clarinero. Ella me habla de esa Guatemala que amo, de la Guatemala humana y buena como son todos los niños (ingenuos y espontáneos).
La siento así en el poema: Entre Patojitos (Pepenado en el camino) ?Toc, toc, toc./ -¿Quién son…? / -Somos los ánjolos./ ¿Y por qué no volan…? / -Porque todavía somos pochones?.
O en el poema En el monte: ?Venados, conejos, / quetzales, palomas, / bejucos, flores y arbolitos./ Ponchos de pura lana de chivo./ Tejidos momostecos./ Soñar envueltos en ellos/ es como si te durmieras / en el monte?.
Los versos de Ak?abal son directos, sencillos, frescos, rítmicos, diáfanos. Su magia está en la claridad de las imágenes que afloran de su conciencia indígena.
Sus palabras justas, taladran… como en su brevísimo y singular poema Colores. ?Los colores en nuestros tejidos no destiñen: / sólo envejecen?.
O en Veredas ?Las veredas de mi pueblo / se le enredan a uno/ entre los pies?.
Yo no hablo k?ich?e, pero sí conozco muchas palabras en este bello idioma que quisiera hablar con fluidez.
Los poemas que aparecen en Aqajtzij, Palabramiel, fueron escritos en k?ich?e y en español.
Leer los poemas en los dos idiomas es un doble deleite.
Por ejemplo, en Los poetas, Ak?abal dice: ?Los poetas / son como las abejas: otros se comen lo que hacen?. En k?ich?e lo escribe así: AJ Aqajtzij ?Ri aj aqajtzij / xa junam ruk? ri wonon: nik?yaj chik kikitij ri kichak?.
Anímese estimado lector (a) a leer en voz alta el poema: Agua clara: ?…Y es que el agua / de la poza aquella / era tan clara, tan clara / que podíamos ver las venas / de las hojas secas / que dormían en su fondo?.
Ahora, léalo en k?ich?e: Saqk? urja? ?Xa are? k? u ri ja?/ re ri jun k?wa / sib? alaj saqk? ur ja?, sak? ur ja? / kab? an kuwinik kaqil ri ib?och? / re ri chaq?ij uxaq che? / ri e warinaq? chupam?.
La voz de Ak?abal ilumina a Guatemala desde el horizonte antiguo del maya-k?ich?e.
Él lo dice en Camino al revés: ?De vez en cuando / camino al revés: / es mi modo de recordar./ Si caminara sólo hacia adelante, / te podría contar cómo es el olvido?.
O, también En las voces: ?En las voces/ de los árboles viejos/ reconozco las de mis abuelos./ Veladores de siglos, / su sueño está en las raíces?.
Escribe poemas con finas pinceladas de su vida familiar, como en Consejo: ? -Hablá con cualquiera/ no vayan a pensar que sos mudo/ -me dijo el abuelo./ -Eso sí: tené cuidado/ que no te vuelvan otro?. La fuerza poética de Ak?abal se desborda cuando le canta a la naturaleza.
Es su idioma. Se percibe en Alboroto: ?Hay días que el viento se desata. / Alborotados, los árboles corren para agarrarlo y volverlo a su nido./ Hace años que hacen el nudo, no han podido amarrarlo?.
Los poemas de Ak?abal son como semillas mágicas que se sembraron en mi alma.
Cuando contemplo el paisaje, o admiro un hermoso huipil, sus palabras florecen y me hacen soñar que algún día todos los chapines viviremos como hermanos.