VentanaLa historia del hermano Ray (II)
La aventura en la que Ray se embarcó al irse a vivir con los 17 niños de la calle se transformó en la misión de su vida. Hoy, la Fraternidad de la Divina Providencia, la comunidad que fundó y de la cual es Superior desde hace veinte años, atiende a cuatro mil personas. Los Hermanos han abierto 54 Casas, en Colombia, Perú, Bolivia, España y recientemente en Guatemala. Su obra se está comenzando a extender por el mundo.
?Tomé los ahorros que tenía y arrendé una casa en Usaquén. (Todavía tengo guardado el recorte del periódico que anunciaba el lugar. Valía 2 mil pesos mensuales). Me fui a vivir con ellos. Dormía en un colchón y pasábamos muchas dificultades. No tenía claro que iba a ser de mí. Cuando uno es pobre, no tiene dinero ni ropa, las cosas cambian?. (Extracto de un testimonio de su vida.)
Ray adoptó a los 17 niños, les puso su apellido, Schambach, y fue papá y mamá hasta que los sacó adelante a todos. Hoy en día muchos de ellos son profesionales y le han dado más de una veintena de nietos. ?Nadie me obligó a tomar ese camino. Hubiera podido vivir de una forma diferente, pero yo me di cuenta que esa era la vida que quería?. Ray descubrió que su objetivo era servir a Jesucristo. ?Planta amor en el mundo y crecerá?, dijo San Juan de la Cruz.
Ray lo hizo. Poco a poco se unieron hombres y mujeres que querían sembrar amor también. En 1977 se había formado un grupo que fundó la Fraternidad de la Divina Providencia. Esta Congregación Religiosa Católica fue aprobada por el Decreto Canónico 524, de la Arquidiócesis de Santafé en Bogotá en 1999.
Actualmente, la Fraternidad está formada por 120 Hermanos y Hermanas y sigue creciendo. ?Nuestra vida es muy activa, sin que esto afecte la vida contemplativa y de oración?, dice el Hermano Ray. La comunidad adoptó el lema de San Benito de Nursia: ?Ora et Labora? (Ora y Trabaja). La pobreza, el maltrato y el abandono en que viven millones de niños, ancianos y enfermos terminales son el motivo que lleva a darles cobijo, alimento, cariño. ?No podemos permanecer indiferentes ante el dolor y la pobreza?, dice Ray. NO BASTA LA FE; SE NECESITAN LAS BUENAS OBRAS.
En Guatemala, desde hace año y medio, la Fraternidad ha empezado a desarrollar su labor. En tan corto tiempo y gracias al apoyo de varias familias generosas, se fundó la Escuela-Hogar San Francisco Xavier, para niños de la calle. Este hogar infantil protege y educa a 40 niños de 5 a 15 años. Los niños vivirán aquí hasta que completen sus estudios y sean capaces de valerse por sí mismos.
El hogar nació con el sueño de poder cubrir a 200 niños internos y 200 externos. Este sueño es un proyecto que se desarrollará en la Granja Las Marías, Km. 21 a Antigua Guatemala. Para realizarlo es indispensable contar con el apoyo de gente de buena voluntad.
El segundo centro de atención es el Hogar San Gabriel, Etapa I. Este es un Centro de Rehabilitación para delincuentes juveniles. Lo tiene a su cargo Bienestar Social de la Presidencia, pero, desde hace un año, lo manejan los Hermanos de la Fraternidad. Desde entonces este Hogar ha cambiado, va encaminado a ser un modelo para otros centros de reclusión. Allí se predica con el ejemplo. Las actividades, desde barrer hasta estudiar, la aprenden los jóvenes haciéndolas junto a los Hermanos.
El concepto de disciplina es otro. Los monitores encargados de cuidar a los jóvenes ya no portan bastones o palos. Desde que llegaron los Hermanos desaparecieron los amotinamientos.
En este proceso de humanización no podía faltar la orientación espiritual. Los jóvenes vienen hambrientos de amor y de fe. Tendrán la oportunidad de reformar su vida y volver a vivir en la sociedad como ciudadanos honestos y trabajadores.
La Navidad se acerca. Es tiempo de dar. Para el Hermano Ray, o padre Sandalio María, la actitud de dar se basa en la renuncia de uno mismo, en un encuentro que no es el del dador y el receptor humillado, sino basado en que reconocemos el amor de Dios en cada ser humano.
Podemos llevar a cabo actos simples, pero si nacen del corazón y con amor, se logran milagros. Si quiere colaborar, por favor llame. Hogar San Francisco Xavier: Hermanos Juan Carlos o Antonio, Tel. 232-4837. Hogar San Gabriel: Hermano Lionel, Tel. 6343141. Susy Batres de Schambach. Tel. 331-8770.