VentanaUn salto cuántico

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En el año de 1609, Galileo Galilei inventó el telescopio y con este descubrimiento abrió las puertas de la ciencia moderna para la humanidad.

Hoy en día, los guatemaltecos estamos frente a un cambio tan grande como el que vivió Galileo. El mundo y sus 170 países está perdiendo las fronteras de espacio y tiempo, y se está convirtiendo en una sola comunidad.

Lo que Galileo hizo en 1609 al abrirnos las puertas del universo, el Dr. Eduardo Suger lo está haciendo para Guatemala desde la Universidad Galileo, y su equipo de innovadores se ha propuesto que Guatemala sea parte de esta comunidad mundial que está emergiendo.

El mérito de la Universidad Galileo puede comprenderse si mejor la vemos desde estos dos cambios fundamentales. El primero tiene que ver con la visión del futuro de Guatemala. Y, el segundo, con la revolución educativa que ya está impulsando a nivel nacional.

La Universidad Galileo está rompiendo las barreras de la educación superior tradicional, que antes impedían que todos los guatemaltecos pudieran usar el telescopio de las comunicaciones para participar en los cambios del mundo.

Actualmente, la Universidad cuenta con más de 17 mil estudiantes activos y 84 Centros de Enseñanza en toda la república.

Como todo camino nuevo, la tarea no ha sido nada fácil de lograr. El año de 1994 fue crucial para el programa IDEA, Instituto de Educación Abierta. Pasó por una prueba de vida o muerte.

En ese año, el Dr. Suger, que entonces era Decano de FISICC -Facultad de Ingeniería de Sistemas, Informática y Ciencias de la Computación- de la Universidad Francisco Marroquín, decidió asumir el reto de continuar con este programa a pesar de que los resultados de los últimos siete años no eran positivos y se tenían serios problemas financieros.

El Dr. Suger y sus colaboradores trabajaron rediseñándolo y basándose en esta realidad: En los países desarrollados las grandes corporaciones están tomando en sus manos la capacitación de sus empleados, con el objeto de competir en la nueva economía mundial.

En Guatemala no existían esas grandes corporaciones y había un vacío que la Universidad Galileo podría llenar. La nueva clave de -IDEA- fue convertir a los empleados de las empresas guatemaltecas en estudiantes que pudieran participar en la nueva Era de la Información. Cualquier empresa tendría la oportunidad de abrir un Centro de Enseñanza (bancos, fábricas, comercios, servicios) y no habría necesidad de que sus empleados asistieran a un Campus Central, porque la Universidad estaría a dentro de la misma empresa.

¿Para qué estudiar? Esta fue la pregunta clave sobre la cual se armó la visión educativa que sustentaría a la Universidad Galileo, y que se traduciría en el modelo que está revolucionado el acceso a la educación superior del país. Los resultados obtenidos en estos ocho años de trabajo son ejemplares.

Se crearon diez nuevas carreras. El pénsum es abierto. Cada carrera puede durar cuatro o cinco años, pero a medida que se avanza se reconocen títulos intermedios que tienen beneficios inmediatos.

Este modelo educativo no tiene límites, está abierto a todos los sectores de la sociedad guatemalteca.

Pueden participar jóvenes y hasta las generaciones de la tercera edad. Hay un programa especial, de Operadores en Sistemas de Informática, para personas minusválidas, ciegos y sordos. Se eliminó el tabú del elitismo académico. En la Universidad Galileo existe lo que llaman ?cuota de pertenencia?.

Para pertenecer a Guatemala tenemos que aportar, hay que contribuir para que otro guatemalteco también pueda crecer, propone el Dr. Suger.

Todo lo anterior tiene sentido si ahora abordamos el tema nacional. ¿Cuál es la visión del futuro que la Universidad Galileo tiene de Guatemala? Nuestra ubicación en el mapa del mundo es estratégica.

Deberíamos estar trabajando en la creación del Canal Seco, en el puente que uniría a los dos océanos. A través de este nuevo cinturón podríamos potencializar todos nuestros recursos, manejar los bosques, ser el granero de Centroamérica, y crear sistemas de irrigación similares a los de Israel.

El hecho de no haber pasado por un proceso serio de industrialización, en el pensamiento del Dr. Suger no es un problema. Es una ventaja, porque ahora podemos saltar a la edad moderna de las comunicaciones, a través de la preparación de nuestro capital humano. Este es el salto quántico, que solamente puede darse cambiando las raíces tradicionales de nuestra educación.

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