Violencia visual
Estos a duras penas pueden adquirir ciertos productos de consumo diario y menos los que están en las vallas publicitarias.
Esta avalancha de publicidad gráfica, a través de supercarteles, está causando el efecto de una violencia urbana con la creación de pandillas, como las recientes, de las que Prensa Libre informó, sobre la violencia desatada en la zonas 6, por una serie de pandillas, con el ataque contra un bus en la ruta 4. Las fuerzas de seguridad, al darles seguimiento, fueron atacadas, dejando tres muertos, entre ellos dos pandilleros. Ellos son parte de una juventud abandonada desde la niñez. Son esos pequeños niños que andan abandonados en la calles, mientras las madres chapucean trabajos en las calles. Son jóvenes que desde niños viven sin capacidad de educación y en formación delictiva.
Las vallas de publicidad gráfica deterioran el ambiente natural y urbano, en especial la arquitectura, creando un ambiente agresivo en la Ciudad y confundiendo la ubicación de las cosas. Pero estas disposiciones que han traído esta saturación de publicidad gráfica evolucionaron desde la administración municipal, según el decreto 34-2003. Lo más grave es que estos productos que se promocionan están al alcance de muy pocas personas.
Estos factores contaminantes socialmente se dividen en varias categorías, que son: contaminación atmosférica, contaminación del agua, contaminación del suelo, contaminación radioactiva, contaminación lumínica, contaminación sonora y, por último, la contaminación visual, que se ha ido sobreexplotando a tal punto que las fachadas de las construcciones se ven ocultas entre publicidad, creando un desorden visual.
Por lo general, estas vallas publicitarias, cables, postes y construcciones abandonadas, o fachadas, generan una sobreestimulación agresiva, un problema que ha ido aumentando con el paso del tiempo, hasta un punto en el cual nos hemos acostumbrado a vivir en un entorno sin estética. Por más que restauremos edificios históricos, seguirá esta situación, mientras no se realicen planes integrales urbanos, sobre todo en el Centro Histórico, copado por la violencia y los barrios en estado de pobreza extrema.