Xokomil¡Qué regalito!
Tan especiales ellos, ¿verdad? No podía pasar el Día del Periodista sin que tuvieran un detalle con nosotros.
Esta vez se mandaron. En lugar de berrinches, desplantes o puntos resolutivos, nos dedicaron una ley.
En día de fiesta para la prensa nacional, los diputados de la bancada oficial, con el infaltable y servicial voto de la Democracia Cristiana, aprobaron un aborto legislativo que pretende limitar el derecho de los guatemaltecos a expresar libremente lo que pensamos y de paso, vedarnos el derecho a conocer los golpes que ellos y sus secuaces traman y ejecutan en las oficinas públicas.
En manifiesta contradicción con la Carta Magna, que garantiza la libertad de expresión y de información, “sin censura ni licencia previas”, los diputados eferregistas pretenden obligar a toda aquella persona que trabaje en un medio de comunicación a tener un diploma que la acredite para ejercer la profesión.
Ellos aseguran que nos están ayudando a “profesionalizar” la prensa, pues se viven quejando de que “cualquiera” pueda escribir una cuartilla y publicarla en un diario (especialmente si a “cualquiera” no le hacen gracia sus escándalos).
Pero en realidad, el FRG no engaña a nadie. Esta es una maniobra más para imponer, a fuerza de decretos y fallos judiciales, un absolutismo que pondría a batir de palmas, como niño en Nochebuena, a personajes de la calaña de Stalin, Hitler o Mussolini.
La medida es necia y no resiste el análisis. El abogado Roberto Villeda, del Centro para la Defensa de la Constitución, Cedecon, ya advirtió que este capricho parlamentario es tan manifiestamente inconstitucional que “cualquier guatemalteco puede acudir ante la Corte de Constitucionalidad para pedir que se deje sin efecto la nueva ley”.
Pero los oficialistas no se conformaron con redactar un galimatías legislativo que haría reír a los juristas de este país, si tras la formulación tan rústica del decreto no se escondiera la repugnante vocación totalitaria de este gobierno. Los parlamentarios también se lucieron, bordando primorosamente su actitud de contradicciones políticas, que demuestran sin lugar a discusión que a ellos no los mueven ni las ideas ni los principios, sólo el instinto para agarrarse de las ubres del presupuesto del Estado.
Si no mal recuerdo, una de las primeras “genialidades” de la bancada oficial consistió en cambiar la ley para eliminar el diploma universitario de la lista de requisitos del director del FIS. El objetivo real era premiar con ese sabroso “hueso” al representante por Totonicapán, Iván Arévalo, de profesión maestro. En aquel entonces, defendieron esa reforma casuística de la ley con su cantaleta victimizante: ellos eran el gobierno de los pobres, dispuesto a reformar los vicios elitistas del sistema que negaba a los humildes tomar las riendas del país.
Supongo que habrá podido medir el poder de persuasión de ese discurso, cuando una turba enfurecida le prendió fuego a la casa de Arévalo, un año y medio después, en los disturbios del paro nacional.
Los eferregistas, como bien decía el sábado el colega Enrique Sam Colop, se han distinguido por colocar en puestos de mucha responsabilidad a personas que ni por asomo tienen la capacidad para desempeñarlos.
Hay una especialista en uñas acrílicas dirigiendo la estrategia del turismo, un mecánico automotriz como viceministro de Economía y un especialista en motores en un hospital petenero, por citar sólo a tres.
Sorprende que los eferregistas, tan comprensivos para hacerse de la vista gorda ante las carencias de la currícula de sus compinches, se pongan tan exigentes con los miembros de la prensa, quienes brindan un servicio donde no les compete meter las manotas.
El presidente Alfonso Portillo debe vetar la ley de colegiación obligatoria. Y si el mandatario persiste en la necedad, la Corte de Constitucionalidad debe enmendar el camino.
Limitar el derecho a la libertad de expresión y de información viola la letra y el espíritu de la Carta Magna. Ahora que se han empeñado en ponerle retroceso a cada uno de los avances democráticos, sepan que no nos dejaremos arrebatar más libertades.
Lo más importante es que los guatemaltecos estemos alertas. El año entrante hay nombramientos políticos cruciales, y se empezarán a fraguar las elecciones. Y está visto que el FRG está demasiado a gusto en el poder como para querer entregarlo por las buenas.