XokomilRenace el centro

DINA FERNÁNDEZ

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¿Ha pasado ultimamente por la sexta o la séptima avenidas de la zona uno? Hágalo y tenga el gusto de confirmar que en esta ciudad también pasan cosas positivas.

Hasta hace poco, los rótulos se apiñaban unos encima de otros, en una especie de crucigrama que lejos de promocionar el comercio, sólo afeaba el entorno.

Hoy, la mayor parte de anuncios ha desaparecido y se puede apreciar la Catedral desde la 18 calle. Es de felicitar a las autoridades de Renacentro, pues cuando informaron de este proyecto a los medios, todos les deseamos suerte, pero ninguno creyó que pudieran lograrlo.

Sin embargo, nos han demostrado que transformar el centro histórico es un sueño que se puede realizar, como se ha hecho en otras partes de Latinoamérica.

Hace unos años estuve en Panamá y daba gusto caminar por la parte vieja de la ciudad y beberse su historia a través de la restauración arquitectónica: la severidad de la colonia, la influencia francesa, la frescura de los colores del Caribe.

En Guatemala también debemos ser capaces de recuperar el centro.

Desde luego, quitar los anuncios es sólo el primer paso. Después habría que trabajar las fachadas, trasladar a los vendedores ambulantes y reorganizar el transporte urbano.

Los comerciantes que han apoyado este proyecto también merecen un aplauso. A la larga, los más beneficiados con estos cambios serán ellos y los propietarios de los inmuebles.

Mi generación creció escuchando nostalgias por los paseos en una sexta avenida señorial. En una ciudad que se ha vuelto caótica y fea, sería un respiro volver a contar con un espacio donde se pueda caminar tranquilamente y disfrutar de ese paisaje de cemento que habitamos los citadinos.

Belice otra vez

El asesinato de tres campesinos guatemaltecos a manos de soldados beliceños debería preocupar seriamente a las actuales autoridades.

Es patético que a estas alturas del tercer milenio, el Estado guatemalteco no haya encontrado una solución civilizada a tan añejo problema.

En varias ocasiones, he llegado a pensar que a los gobiernos de turno les conviene mantener la herida abierta, para hacerla supurar cuando les conviene. Lamentablemente, los paganos son los guatemaltecos que habitan el área fronteriza con Belice.

Definitivamente, Centroamérica no debe perder el tiempo en conflictos limítrofes que, dada la situación mundial, rayan en lo absurdo. Pero eso tampoco significa que nos pasen encima.

Ahora que los militares andan buscando oficio después de la firma de la paz, ¿por qué no se apuntan para defender las fronteras, o en este caso ?la zona de adyacencia?, que es por lógica una de sus atribuciones? Se supone que la misión y la doctrina del Ejército están en proceso de entrar en sintonía con los tiempos ?democráticos?.

Por eso mismo, ya es hora de que las fuerzas armadas, en vez de seguir volcadas hacia adentro del país, como en tiempos del conflicto y de la doctrina de ?seguridad nacional?, se ocupen de los asuntos que justifican la existencia de los ejércitos en el resto del mundo.

Resulta paradójico que las autoridades castrenses se empecinen en ocupar una escuela para maestros en Chimaltenango, argumentando que la ubicación es ?estratégica?, mientras en las aldeas fronterizas con Belice los campesinos suelen ser víctimas de abusos.

Además, es inconcebible que en esa región haya patrullas beliceñas y no se vea ni la sombra de un oficial chapín. No para iniciar una guerra idiota. Sólo para inspirar respeto.

No sé qué opinen el alto mando y el comandante general del Ejército, supuestamente el señor Alfonso Portillo, pero proteger a la población civil se me antoja una prioridad.

Que el Ejército haga o no tareas que corresponden a la policía es tema de debate. Pero ya que están ahí, podrían retomar la vieja costumbre de defender el territorio y su gente. En todo caso, es una tarea que a los generales debería darles vergüenza delegar en campesinos desarmados.

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