XokomilSaludo y taconazo
Al presidente Alfonso Portillo lo tienen marchando sus amigos de kepi. Y no contento con jugar él solo al soldadito, quiere ponernos a marchar a todos los demás, nombrando al general Eduardo Arévalo Lacs como titular de la cartera de Gobernación. Quisiera escuchar qué argumento encuentran ahora los incondicionales del presidente, locales y extranjeros, para justificar este nuevo golpe a los acuerdos de paz.
La verdad es que este cambio en el gabinete es indefendible bajo cualquier punto de vista, y representa un claro retroceso, uno más, para la consolidación de la paz, la democracia y la institucionalidad.
La llegada del anterior ministro, un mayor retirado conocido básicamente por haber integrado los servicios secretos durante el conflicto y haber participado en un intento de cuartelazo en contra del primer gobierno democrático, era ya preocupante.
Pero esto es el colmo. Desde tiempos de Serrano Elías no tenemos a un militar dirigiendo, a las claras, la seguridad interna. Durante casi diez años, los presidentes de turno se han preocupado por mantener las apariencias, nombrando en Gobernación a una gama de civiles, desde abogados hasta publicistas.
Aunque las fuerzas de seguridad tuvieran vasos comunicantes con el Ejército, la brújula del proceso político apuntaba a la desmilitarización. De hecho, el paso que nos faltaba dar era tener a un civil en el Ministerio de la Defensa. Aspirábamos a un proyecto civil de Estado democrático, a pesar de que la realidad tuviera sus bemoles en toques de diana.
A este gobierno ni disimular le interesa. La decisión de darle baja a un general para ponerlo a cargo de la seguridad interna marca una ruptura definitiva con los acuerdos de paz, de cara a las nuevas funciones del Ejército y la formación de una Policía Nacional Civil.
Este movimiento en el gabinete también revela, por si algún ingenuo aún tuviera dudas, quién manda en la función de títeres de este gabinete: los padrinos militares de Portillo, que han sabido acaparar espacios, moviendo sus hilos desde la sombra.
La mayoría de organizaciones de Derechos Humanos y de activistas pro justicia han protestado ya en contra del nombramiento de Arévalo Lacs. Falta ver la reacción de la comunidad internacional, especialmente del gobierno de los Estados Unidos. Si creen que la situación mundial post 11 de septiembre justifica este retroceso en el desarrollo político de Guatemala, confirmaremos que no aprendieron nada en la guerra fría (cuyas colas mal resueltas, dicho sea de paso, provocaron esta nuevo enfrentamiento).
En las filas castrenses los ánimos están caldeados y empiezan a circular los anónimos echando sapos y culebras contra la rosca militar de Portillo.
No es gratuita toda esa agitación. El nombramiento de Arévalo Lacs pone en juego lo que queda del prestigio del Ejército: el desgaste que tenga la gestión del nuevo ministro no va a recaer sobre individuos, sino sobre las fuerzas armadas en general.
Y luego, si siguen reinando la impunidad y las mafias (y apuesto que así será), el inútil no va a ser Arévalo Lacs: van a ser los militares. Y no les cuento sobre quién van a caer las culpas si hay otro asesinato político, que esperamos no ocurra.
Está explicado hasta la saciedad que durante los gobiernos militares, el Ejército se desbordó y asumió funciones y poderes de tal magnitud que se convirtieron en fuente de abuso y corrupción, cuando la geopolítica lo justificaba todo. Esos desmanes le hicieron un daño enorme a la sociedad, pero también al Ejército, que se volvió un botín.
El error no debería repetirse. Con el cambio de Arévalo Lacs, la institución armada tiene mucho que perder, pues para recuperar una imagen digna ante la ciudadanía, debe retomar las funciones que le corresponden en una democracia.
Lo único que nos queda a estas alturas es exigirle al presidente que piense en la institucionalidad del país y rectifique la decisión tomada. Y si no está dispuesto a hacerlo, qué por lo menos no se queje en público porque no le hacen caso los ayudantes de sus ministros, como acaba de confesar en su último discurso. Ni los vituperios ni los lloriqueos le sientan bien a alguien que, por mandato constitucional, debería pasar por líder.
Post Data: El legendario Danny Schafer, crítico y maestro de arte, está gravemente enfermo. Para darle una mano, se ha abierto la cuenta número 08-2000671-1 en el banco G&T Continental. La función de la obra ?La Lista de Navidad?, de este sábado, en el IGA a las 14:00 horas, será a beneficio de Danny. No se la pierda.