Alto al asesinato de líderes campesinos

Opinión

El asesinato de ocho dirigentes indígenas y campesinos en solo tres meses es un hecho repudiable desde todo punto de vista. Demuestra la existencia de un patrón sistemático de eliminación de líderes de organizaciones que defienden sus derechos fundamentales a la vida, al trabajo y a la tierra, entre otras reivindicaciones. Estas acciones criminales no se pueden soslayar porque vulneran los artículos 1 y 2 de la Constitución, referentes a la protección de la persona y su familia, así como la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo integral de la persona. ¿Qué sentido tiene hablar de la existencia de un estado de Derecho si con estos hechos sanguinarios estamos retornando a las prácticas nefastas del conflicto armado interno? No se pueden considerar hechos aislados, sino parte de una acción deliberada de descabezar a agrupaciones molestas al gran capital.

Bajo ataque por defender derechos

Opinión

El aumento de la criminalización y persecución en contra de las organizaciones campesinas y los pueblos indígenas ha sido evidente. En cinco días fueron asesinados tres dirigentes campesinos. Luis Arturo Marroquín, encargado de la coordinación de la región Oriente del Comité de Desarrollo Campesino (Codeca), fue muerto a tiros en San Luis Jilotepeque, Jalapa, el 9 de mayo. Un día después, José Can Xol, miembro de la junta directiva regional del Comité Campesino del Altiplano (CCDA), fue asesinado en la comunidad Choctún Basilá en Cobán, Alta Verapaz. Y el 13 de mayo, otro integrante del CCDA, Mateo Chamán Paau, fue secuestrado y luego su cuerpo apareció sin vida en un río de la comunidad de San Juan Tres Ríos, Cobán, Alta Verapaz.

La maldad no está en la belleza de las flores

Opinión

El gozo del virtuoso consiste en observar a la naturaleza con sus múltiples manifestaciones sin generar el ánimo de participar en la degradación humana. En contra, el depravado promueve las adicciones con gran dedicación para producir la substancia estupefaciente o excitante que aniquila la conciencia para satisfacer su codicia.