El actual modelo económico colapsó

Opinión

<div> El modelo económico guatemalteco llegó a su límite, no da para más. Condiciones endógenas —pobreza, criminalidad, baja tecnificación laboral y ausencia de infraestructura— se suman a causas exógenas —el poscapitalismo y la reducción de la producción y el consumo—. El 70% de la población económicamente activa se ubica entre el desempleo y el mercado informal. Cada año 200 mil jóvenes terminan los estudios diversificados, solamente 10 mil encuentran empleo, generalmente mal pagado. Nuestra economía no se modernizó, las exportaciones siguen dependiendo de los productos agrícolas y la maquila. De no ser por los siete mil millones de dólares que aportan los inmigrantes radicados en </div><div> EE. UU., nuestra balanza comercial sería negativa y nos hubiese llevado a un colapso definitivo.   Prácticamente no existen nuevas inversiones, tanto internas como externas. Guatemala no es un destino seguro y atractivo para la inyección de capitales. Los carburantes de la economía negra —narcotráfico y lavado de capitales— forman parte activa del modelo, fenómeno perversamente funcional pero que no aporta sustentabilidad económica real. Suman ya tres años consecutivos en lo relativo a la contracción de la economía, tanto en el área de bienes como en servicios.</div>

Es tiempo de repensar nuestras ciudades

Opinión

Las ciudades son fundamentales para el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. Generan el 80% del PBI global y para fines de 2050 se prevé que el 70% de la población de países en desarrollo habite en ellas. Las ciudades en Latinoamérica ofrecen una imagen ambigua. Por un lado, muestran algunas de las mejores cosas de cada país, tales como las innovaciones tecnológicas o las iniciativas culturales y artísticas. Por otro lado, evidencian la desigualdad y la pobreza que afectan a nuestras sociedades. El 29 y 30 de octubre, más de 30 alcaldes de la región y el mundo se reunirán en la primera cumbre del Urban 20 (U20), en Buenos Aires, en el marco del encuentro del G-20, para discutir el desarrollo de ciudades del futuro. Es una buena oportunidad para preguntarnos ¿cómo deben ser las ciudades de nuestra región?