La sucesión de baladas y el sonido más melódico de los monos árticos, lejos de la efervescencia habitual de los anteriores discos provocó que los madrileños se sintieran ajenos al íntimo ritmo que la banda ha propuesto.
“Ellos han hecho un concierto increíble, pero el público no se ha entregado lo suficiente“, declaró Raquel, una seguidora del grupo a la salida del concierto.
Pese a ello, el primer acorde encendió el apetito de sus seguidores con la canción Do I wanna know y los ritmos vibrantes posteriores agirtaron los corazones de los asistentes.
Sin embargo, un proncunciado cambio que pasó de la euforía a lo “estético” solo envolvió al público femenino a través de las baladas mientras el público más inerte esperaba paciente su momento de explosión, que llegó hasta el tema I want it all.