Vida

Arme su propio circo

Para desintoxicación mental y para hippies

La abominable desaparición de los millones. La mágica enfermedad que va y viene. Los reclusos domadores de tigres en el Centro Preventivo.

Niños y niñas, verán al hipopótamo que juega con el fuego, a la mariposa que ladra y al Tarzán que mete a una jirafa dentro de una caja de fósforos.

¡Ahora vean, damas y caballeros, al Gran Payaso Que Ríe Ja Ja Ja Me Mato de La Risa De Todos Ustedes A Los Que Gobierno!, acompañado por el Malandrín El Malvado Al Haid Naïf Ad Qaeda y por un Cerdo Tragamonedas.

Sansón el Maléfico y la nena linda de Ulán Bator: Las Hermanitas Masacuata en… El Gran Robo de Los Millones.

Pero controlémonos, queridos compatriotas y público en general, comencemos por el principio, como dijo el iniciado. Quitemos cualquier sesgo peyorativo cuando hablemos del trabajo honrado que es el circo.

Puede que fabriquemos uno mental y demos por hecho que se trata de un establo cualquiera. De ninguna manera. Recordemos que el circo nació como arte moderno en Londres, en el siglo XVIII, luego se fue volando en trapecismo hasta París y dio un salto mortal sobre San Petersburgo, bajó tirando cuchillos de fuego por toda Europa y fundó payasos en Estados Unidos.

Así, poco a poco, llegamos al país de la Eterna Primavera donde ha habido grandiosos circos como el Rex, el Rey Gitano, Los Hermanos Navarro y Los Hermanos Ponce. Hablamos, naturalmente, de los que tienen mucha tradición y hoy día sobreviven haciendo constantes viajes a los departamentos; son circos cuyos artistas tienen que hacer uso de la poderosa magia y encantamiento para transformarse a sí mismos de un momento a otro, pues el taquillero es el malabarista que viene de Perú, además es el payaso de Argentina y a la vez es el famoso colombiano domador de tigres de Siberia…

Los circos chapines están integrados por familias que viven, durante décadas, bajo las carpas y entre camiones; los romances y las parejas se arman entre familias cirsences y desde muy pequeñas las niñas aprenden el difícil arte del contorsionismo. Ninguna señorita que hace gimnasio tres horas diarias y se da baños turcos y de lodo, ninguna tiene la esbeltez y la gracia que poseen las artistas de los circos, que son ágiles y hechas de elástico.

Para sobrevivir, los malbaristas, funambulistas y payasos chapines venden, durante los intermedios, yo-yos y espadas fluorescentes, pelotas con lucecitas, pizza, papalinas y a los niños les ofrecen tomarse fotos montados sobre alguna de las bestias.

Ahora, volvamos a nuestro propio circo. Más que imaginario, bien podría crearse uno con algunos artistas nacionales… sólo con algunos de ellos, los muy exclusivos, y para ellos aquí va un obsequio:

Oferta de hoy domingo

Una idea: A los actores del performance, de los ?malabares poéticos?, ?arteinstalación?, ?arte integrado de rock-trash-poesía y teatranza?, y demás rarezas del tiempo de los abuelos, se les informa que llegó la hora de retornar a la era de los hippies, bienvenidos, hijos míos, es hora de que integren una caravana cirsence que recorra este país y todo el planeta.

Podrían vivir muy juntos en un vagón de tren o en un tráiler, por ejemplo la atrevida y destacada Regina José Galindo; el más escatológico de todos los tiempos: Tommy García, quien instaló un inodoro en la Sexta Avenida (año 2000) y se sentó en él para manifestar contra el gobierno; el fakir de la Plaza de la Constitución, los pelirrojos que cantan en las cantinas, los automarginados y muchos más.

Nota: valdría la pena amenizar las caravanas con lecturas poéticas de Estuardo Prado y se vale poner adentro del vagón a un par de curas para exposición. Nunca superarán al Cirque du Soleil, pero la pasarán bien.

Amigos lectores, esperamos que se diviertan mucho hoy domingo y mañana lunes.

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