Vida

Azorín y la pornografía

Perteneció a la llamada Generación del 98

Uno de los más grandes escritores españoles del siglo XX es sin duda Azorín.

Se llamaba José Martínez Ruiz. Nació en Monovar, Alicante, con estos nombres, pero es más conocido por su seudónimo Azorín: ya no se puede llamar de otra manera. Muchos escritores y artistas usaban seudónimos, como Tirso de Molina, Moliére, Voltaire, Stendhal, Jorge Sand (que era mujer).

Azorín (disminución de azor, ave) Creó un estilo literario nuevo, sencillo (¡la difícil sencillez!) rápido y expresivo. Sus libros pueden considerarse clásicos. Basta citar a ?Trasuntos de España?, ?El paisaje de España visto por los españoles?, ?Españoles en París?, ?Un pueblecito?, ?Riofrío de Avila?, ?De Granada a Castelar?, ?Las confesiones de un pequeño filósofo?, ?Con Cervantes?, ?Rivas y Larra?, etc.

Su mano era dueña absoluta de la pluma. Vivió hasta edad muy avanzada y decía que los elogios se estiman según de quien proceden.

Su ?Diario? es muy interesante, ahí consta que sólo sobrevive en arte lo personal. Cuántos libros de gran éxito comercial son libros muertos al cabo del tiempo. ?El libro vivo hace su camino silenciosamente?, decía.

Silente en la realidad, con vivo encanto en su estilo, pinta la belleza del paisaje agreste y el panorama urbano, los contrastes de luz y sombra, las transiciones crepusculares.

Conocí a Azorín en Madrid a una edad cuando la fuerza física falla y el bolígrafo ya no obedecía al dominio de su mano. La letra de una dedicatoria suya es trémula y en extremo empequeñecida; las líneas, descendientes. Se advierte en Azorín un espíritu observador y agudo. No hace falta ver la firma para conocer a las pocas líneas quién escribe.

Ningún país hispanoamericano debe tener a Azorín entre los autores indebidamente olvidados. Pertenece a la generación del 98, que son los mejores: Basta recordar que pocos han ejercido un influjo sobre otras generaciones comparable al de ellos.

Basta mencionar que nunca una generación ha sido tan estudiada, comprendida y estimada por otra como la del 98. Pertenecen a ella Ortega y Gasset, Unamuno, D’ors, y el doctor Gregorio Marañón, a los que también incluyen entre los indebidamente olvidados y a los que habría que recordar a cada paso. Los jóvenes suelen ser injustos con los que les precedieron, un mal que fácilmente curan los años.

Existe un separatismo literario, pero yo podría decir que me fastidia más la pornografía, por muy bien escrita que esté y donde sólo se habla de las inseparables apetencias del cuerpo. ?Es la literatura de alcoba, una literatura que no sabe pasar de eso: pornografía?.

El intelectual está para aconsejar, y catalogar, ¿cómo nos van a orientar los literarios desorientados unos y pícaros otros, a no mezclarse con la frivolidad o aprenden algunas cosas que nada tienen que ver con la literatura.

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