Alrededor de mil personas asistieron al homenaje al destacado autor de la literatura inglesa en el que se descubrió una placa de piedra grabada con su nombre en la Abadía de Westminster.
En la piedra reza una de sus reflexiones teológicas más conocidas: “Creo en el cristianismo como creo que ha salido el sol. No solo porque lo veo, sino porque gracias a que lo veo puedo ver todo lo demás”.
En el homenaje intervinieron el hijo de su esposa, Douglas Gresham, y el exarzobispo de Canterbury Rowan Williams, conocido seguidor de la obra de Lewis, que pronunció el discurso principal de la ceremonia.
El reverendo Adrian Dorrian, párroco de la iglesia de St. Marks de Dundela (este de Belfast), en la que el abuelo de Lewis fue el primer capellán, le dedicó también una oración durante la celebración, que incluyó una conferencia sobre la trascendencia de la obra de Lewis.
En Belfast, su ciudad natal, se celebró un festival literario para conmemorar la vida y obra del escritor.
Otros trabajos de Lewis, que cultivó además la crítica literaria y el ensayo, fueron Cartas del diablo a su sobrino, Trilogía Cósmica y, en el apartado de no ficción, Mero cristianismo y Milagros.
El rincón de los poetas de la abadía de Westminster es un lugar reservado para el recuerdo de personalidades relevantes como John Keats, William Blake o T.S. Elliot.