?El vuelo de la reina?.
Autor: Tomás Eloy Martínez.
Editorial Alfaguara.
303 páginas.
A la venta en las librerías del país.
Es más o menos a partir del capítulo cinco que este libro se vuelve insoportable.
Desde las primeras páginas descubrimos que no es una genialidad. Es una novela más que gana un premio, eso es todo. Se trata, eso sí, de un premio de alto impacto iberoamericano, pues además de premiar al autor con 175 mil dólares, se hace un tiraje inicial dirigido a ?400 millones de lectores?. El autor es llevado en andas por varios países latinoamericanos para promover el Premio Alfaguara de Novela.
En Guatemala se le guarda una devoción aldeana a todo eso. Se organizan entrevistas, las secciones culturales se lucen a dos páginas, el escritor ofrece conferencias y hay cocteles.
De ahí la importancia que nos detengamos a revisar qué maravilla ha ganado tan altos vuelos. El premio ?recayó? (ni que fuera aguacero) este año en el escritor argentino Tomás Eloy Martínez, por su novela ?El vuelo de la reina?. Es la historia del director de un periódico y de una redactora. Como es de suponer, ambos terminan redactando polvos y a ella le aumentan el sueldo cada cinco capítulos. Llegada la traición, él se venga haciendo que la viole un indigente.
La novela es un novelón superficial.
Superficial es un texto literario cuando el escritor no puede sorprendernos, pero intenta engañarnos.
Camargo, el personaje central, es un sicópata pero sin la garra de un sicópata. Cuanto sucede alrededor de él se logra a fuerza de las ocurrencias autorales y no gracias al desarrollo literario. Reina, la heroína, es un feto de personaje. El autor le da acciones pero no la provee de un carácter verosímil para ejecutarlas. En consecuencia, toda la novela es inconsistente. El presidente de Argentina, por ejemplo, tiene una visión celestial y preocupa a media humanidad el desmentirlo, menos al lector. El director del diario pide el apoyo de su heroína, quien resuelve el enigma bíblico en un dos por tres, haciendo tambalear al Vaticano… Y para que Reina y Camargo cumplan sus objetivos, son apoyados por una ?dama misteriosa?.
Total, la novela es tan cursi que, con todos los respetos debidos al Señor Don Tomás Eloy Martínez, su novela solamente puede uno concluirla con dos dedos puestos en la nariz.
jlemus@prensalibre.com.gt.