Las características que distinguen a este espécimen surgido en la década de los ochentas, son la inclinación al gasto excesivo, comer en restaurantes finos, vestir ropa de diseñador; pero con estilo agresivo, adicto al trabajo, por lo tanto sin tiempo para entablar relaciones duraderas, en fin, el éxito medido en función de la superficialidad y la inagotable capacidad de la billetera para satisfacer las exigencias del momento.
Dulce Noviembre es una producción que tiene como protagonista principal a Nelson Moss (Keanu Reeves), un personaje con todas las características descritas anteriormente, y que manifiesta tener un control total sobre su vida.
Por otro lado está Sara Deever (Charlize Theron), una atractiva joven a quien poco le importan las superficialidades de la vida, interesada únicamente en vivir al máximo cada momento, sin importar las consecuencias.
Las circunstancias hacen que ambos personajes se crucen entre sí y, a raíz de ello, Sara ve en Nelson a alguien necesitado de ayuda, por lo que le propone que viva con ella durante un mes, con la promesa de que en ese tiempo él encontrara el verdadero sentido de la vida.
La cinta pretende hacer una contraposición entre dos estilos de vida, donde la necesidad de tenerlo todo sea sustituida por la necesidad de tener a alguien con quien compartir lo poco que se tiene.
Sin embargo, esta pretensión se queda sólo en eso, pues a partir del encuentro de los dos personajes todo se hace confuso, parece que el director no sabía qué rumbo darle al filme, o quizá sea culpa de un mal elaborado guión, lo cierto es que todos los personajes, ademas de inverosímiles, están fuera de lugar dentro de la historia, aparecen pero no se llega a saber a ciencia cierta por qué aparecen.
Dulce Noviembre, dirigida por Pat O?Connor, es una película que cae en la sensiblería, al tiempo que desperdicia el talento de Keanu Reeves y Charlize Theron, (en el caso de que lo tengan).