También explica que estos insectos del orden Hymenoptera son defensivos y no agresivos como usualmente se considera. ?Su objetivo no es atacar sino proteger la colmena cuando ésta se encuentra instalada. Instintivamente están dispuestas a dar su vida por el panal y cuando escuchan o perciben olores amenazantes, reaccionan?.
Es importante tomar en cuenta, dice Córdoba, que todos los insectos y animales son importantes para el desarrollo y que sin ellos el mundo no sería como lo es en la actualidad. Sin embargo, el que sean catalogados como benéficos o dañinos depende muchas veces de las circunstancias, de qué tanto su hábitat interfiera con la comodidad, economía, seguridad y otros intereses de los humanos.
En acción
El número de abejas en una colmena disminuye o aumenta según las condiciones climáticas y de alimentación. Por ejemplo, en invierno pueden haber entre 10 y 12 mil mientras que en verano llegan a ser hasta 70mil.
El zootecnista Robin Ibarra, de la Escuela de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la USAC, indica que la abeja más aprovechada en el país es la Apis mellifera, proveniente de Europa y que posteriormente se cruzó con la abeja africana cuando ésta ingresó a Guatemala alrededor del año 1986.
Los apicultores trabajan con ésta porque produce bastante miel; por cada colmena es posible obtener 30 botellas del producto e incluso algunas dan hasta 50. Además, por el arma defensiva -conocida como aguijón- que posee este insecto, los apicultores han tenido que profesionalizarse, mejorar sus técnicas de trabajo y así obtener mayores beneficios.
Respecto a las especies Mellipona y Trigona que sí son nativas y no poseen aguijón, el licenciado Ibarra manifiesta que su miel es más cara (Q100 ó Q300 por botella) porque la producción es más artesanal y escasa (desde un vaso hasta tres botellas por panal). Sin embargo, desde el punto de vista energético, todas las mieles son buenas y únicamente puede llamársele miel, al producto elaborado por las abejas, enfatiza Ibarra.
Machos o hembras
La manera en que se reproducen las abejas es conocida como partenogénesis facultativa. En este tipo de reproducción no es indispensable la fertilización del óvulo para el desarrollo del nuevo ser. Esto se debe a que las abejas tienen un arreglo cromosómico particular: los machos tienen 16 cromosomas y las hembras 32. De tal manera que los ejemplares nacidos sólo de un óvulo son machos (zánganos) y los provenientes de la unión de un óvulo con un espermatozoide son hembras (obreras).
Otro aspecto relevante es que por ser la abeja reina la única con un aparato reproductor completamente desarrollado, y tener la carga espermática recabada durante su vuelo nupcial, sólo ella puede tener crías de sexo femenino o masculino. Y la decisión de si los nuevos integrantes serán machos o hembras está basada en las necesidades de individuos y de alimentación del momento.
Pero cuando un panal carece de abeja reina está condenado a desaparecer. Al no existir el control químico de la abeja reina, las obreras por instinto, empiezan a poner huevecillos y debido a que ellas sólo pueden dar origen a crías macho, el equilibrio se pierde. Es importante recordar que quienes efectúan todas las tareas del hogar son las obreras.
Reinados
El ingeniero Córdoba indica que una abeja reina puede vivir hasta cinco años, pero en los apiarios se les deja a cargo de la colmena por un máximo de dos, debido a que anualmente su capacidad de ovipostura disminuye 25%, y esto también repercute en la producción de miel.
Asimismo, las reinas jóvenes son necesarias para mantener el equilibrio de los panales y para que haya suficientes obreras que respondan efectivamente a la época de la floración. El cambio es también recomendable para disminuir las características de africanización de las nuevas generaciones.
Córdoba explica que los zánganos africanos son más veloces y en cada vuelo nupcial los ejemplares de esa clase son los más afortunados en inseminar a la reina. Además se sabe que las abejas africanas tienden a formar periódicamente nuevos enjambres y cuando la colmena se encuentra establecida, la defienden con esmero.
Ahora, cuando por algún motivo la abeja reina muere, si ésta dejó un huevecillo o hay una larva de menos de tres días de nacida, las obreras la alimentan exclusivamente con jalea real para que sea la nueva gobernante. Esa jalea real, fabricada por unas glándulas en la cabeza de las abejas nodrizas, es un alimento especial que ayuda al desarrollo completo del aparato reproductor de la hembra seleccionada.
Mutuo beneficio
Las abejas son los agentes polinizadores por excelencia porque se han especializado en la búsqueda y en el transporte de polen. Según un estudio del investigador Free en 1967, una abeja puede visitar 100 flores en cada uno de los cinco viajes que efectúa por día y transportar a la colmena aproximadamente 20 miligramos de polen.
Al respecto, el ingeniero agrónomo Francisco Vásquez señala que las abejas, entre otros insectos, han desarrollado mecanismos para identificar a las flores que poseen alimento. Esto lo logran ayudándose de sus ojos, viendo el color de las flores y su movimiento.
Hay científicos que afirman que las plantas necesitadas de un agente polinizador han evolucionado de forma paralela con ellos, con tal magnitud, que algunas especies hasta se les parecen. Esta similitud les sirve a las plantas para engañar a los insectos de sexo masculino, y en el momento en que éste entra en contacto con ellas, creyendo que se trata de una hembra de su especie, explota la estructura de la planta que guarda el polen. Es así como los insectos recolectores consiguen su alimento y las plantas perpetuar su especie.
Abeja reina: su actividad primordial es la postura de huevos y pone de 1,500 a 2,000 por día. El zootecnista Robin Ibarra explica que la reina también mantiene unida a la colonia y evita la reproducción de las obreras. Este control lo ejerce a través de la liberación de feromonas de distintos tipos. El ?vuelo nupcial? lo efectúa a los 10 días de nacida; durante éste emite un sonido y otra feromona para atraer a los zánganos. Quienes la alcanzan, copulan con ella. La reina se deja inseminar por varios machos hasta que su espermateca se llena, pero no mezcla el contenido.
Zánganos: son los machos y su principal tarea es fecundar a la reina. Para algunos investigadores su presencia da calor a las crías y produce un efecto psicológico (papá, mamá e hijos están juntos), sin embargo, los machos que viven en el panal no son los papás. Por ley natural, después de copular no pueden guardar su órgano reproductor y al dificultárseles caminar y volar, mueren.
Curiosidades
Estos insectos pueden almacenar hasta 400% más de lo que necesitan para vivir.
Su glosa o lengua es a veces, 50% más larga que su propio cuerpo. Esto les facilita la extracción de polen de las plantas.
El producto líder de las abejas es la miel, luego la cera, el polen, la jalea real, el propóleo, y las abejas en sí.
También se venden núcleos de abejas y los servicios de polinización.
Con ayuda de estos insectos, pueden cosecharse de siete a nueve melones por hectárea.
Sin su colaboración, la cosecha se reduce de uno a tres melones.
La jalea real se vende diluida en miel pero comercializada en cápsulas de gelatina blanda, es un excelente complemento energético para niños y ancianos.
Una obrera vive de 40 a 45 días; un zángano de tres a nueve meses y la reina hasta cinco años.
La varroa es el parásito que más afecta a las abejas. Para contrarrestarlo existen productos químicos y naturales.