La muestra dedicada al artista surrealista reunió más de 152 obras, procedentes de algo más de una treintena de colecciones internacionales, como la londinense galería Tate, el centro Pompidou de París y el Museo de Arte Moderno neoyorquino.
Cuadros como “Golconda” , “El hijo del hombre” y “El beso” pudieron ser admirados por el público mexicano, que se volcó de lleno con la exposición de Bellas Artes, considerado el recinto magno en su clase en México.
Adicionalmente se dedicaron exposiciones al Bicentenario de la Independencia y los cien años de la Revolución, aniversarios que celebró el país por todo lo alto en 2010, y a los pintores y escultores Manuel Félguerez y Pedro Friedeberg.
El Palacio, cuya construcción inició el dictador Porfirio Díaz en 1904, interrumpió su obra por cuenta de la Revolución mexicana y las turbulencias posteriores, y no fue hasta 1934 cuando fue inaugurado.
Sus salas han acogido algunas de las obras de arte y artistas más destacados de su tiempo.
En 2007 logró un importante éxito de público con las dedicadas a Frida Kahlo y Diego Rivera, iconos del arte mexicano en todo el mundo, y que consiguieron atraer a 400.000 y 270.000 personas respectivamente.
El Palacio cuenta con una muestra permanente de murales -una categoría artística que eclosionó con fuerza en el siglo XX en México- pertenecientes a maestros como José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y el propio Rivera.
Este año, 750.000 personas se acercaron a contemplarla en las paredes del recinto, que hubo de cerrar temporalmente su sala de conciertos y danza para acometer una reforma de carácter tecnológico.