Escenario

Homenaje a un primitivista

En el 2006 se conmemoró el centenario del pintor hondureño José Antonio Velásquez

A lo largo del 2006, diversos acontecimientos tuvieron lugar en torno a la conmemoración del centenario del nacimiento de José Antonio Velásquez, uno de los máximos exponentes del arte primitivista latinoamericano.

Algunos de estos sucesos están vinculados a la valoración y conservación de su obra, otros encaminados a remozar edificios vinculados con el artista.

Además, el esfuerzo por plasmar una semblanza de una vida llena de anécdotas, pero, sobre todo, el hecho de que se vuelvan a dirigir las miradas de los amantes del arte hacia esta rama de la plástica.

Del machete al óleo

El nombre de Velásquez (1906-1983) fue uno de los primeros en inscribirse en los anales de la pintura naif (primitivista) de América.

Oriundo de Caridad, en el departamento de Valle, Honduras, antes de convertirse en el máximo exponente de la pintura primitivista de su país, Velásquez habría de recorrer una vida llena de aprendizajes.

A lo largo de sus 77 años hizo de todo un poco; fue campesino, barbero, telegrafista, tres veces alcalde, fotógrafo, escultor y pintor.

De acuerdo con una nota de Acan Efe, hacia 1920 buscó trabajo en las compañías bananeras.

En 1928, con la oferta de un empleo como telegrafista, se estableció en San Antonio de Oriente, un pintoresco pueblo cerca de Tegucigalpa. Allí contrajo nupcias, en 1931, con María Raquel Maradiaga, con quien procreó nueve hijos, dos de ellos pintores primitivistas.

Velásquez trascendió por primera vez a nivel internacional con dos obras expuestas en Matanzas, Cuba, a finales de los años 30.

Pero no fue sino hasta en 1954 cuando saltó a la fama mundialmente de la mano de Wilson Popenoe quien, junto a su esposa Helen, le ayudaran a exponer su obra en Washington, según notas biográficas publicadas en internet.

Los Popenoe, a quienes conoció en 1943, le habían ofrecido un trabajo de barbero en la Escuela Agrícola Panamericana. Según la historiadora Leticia de Oyuela, don Toño, como se le conocía, ya había sido el ?fígaro titular de la Penitenciaría Central? en los años 30.

A partir de la exposición en Estados Unidos, su obra empezó a trascender en varias regiones del mundo. Su creación pictórica conocida y registrada suma unas 150 obras, que en su mayoría forman parte de colecciones privadas, museos y galerías en Honduras y el exterior.

Sin embargo, es posible que con el tiempo surjan antiguas creaciones que en sus inicios regalaba a los amigos.

Cuentan algunas personas, que lo conocieron como telegrafista de San Antonio, que en aquel entonces Velásquez pintaba por placer y que con dificultad encontraba compradores para sus cuadros. Así que terminaba dándolos incluso ?por un Lempira?. Sorpresa la que se llevarían años después al saber de la talla que alcanzaría aquel artista.

Poco a poco irán apareciendo aquellas piezas. De hecho, este año se encontró en la iglesia de San Antonio una pieza de madera en la que se coloca al Santísimo, pintada y firmada por Velásquez.

Un símbolo

El haber colocado el nombre de su país en alto le valió que el gobierno hondureño lo honrara, en 1955, con el Premio Nacional de Arte ?Pablo Zelaya Sierra? y en 1981 con la Orden ?José Cecilio del Valle?.

Su vida quedó definitivamente atada a los lienzos, ya que nunca dejó de pintar. Expuso su última obra en Turrialba, Costa Rica, en 1982, un año antes de su muerte. Esta lo alcanzó el 14 de febrero de 1983, cuando aún no había terminado un último cuadro.

Aniversario

En el centenario de su natalicio diversas instituciones artísticas y culturales rindieron tributo a su memoria. Aparte de las ceremonias conmemorativas, se unieron esfuerzos por restaurar su casa en San Antonio, los que se extendieron para recuperar la iglesia del pueblito que Velásquez inmortalizara desde diversos ángulos.

Las actividades en torno al artista, además, han vuelto a poner en la palestra esta corriente pictórica que se mantiene viva en América, pero sobre todo en los pueblos centroamericanos en donde el arte naif tiene muchos y valiosos exponentes.

Arte Naif

Primitivista: Se llama así a la corriente surgida a principios del siglo XX, caracterizada por su sencillez y colorido.

Comparación: Las pinturas se asemejan a las de los llamados pintores primitivos de la Edad Media, por la simpleza de sus trazos.

Velásquez y Vivin: La obra de Velásquez se ha comparado con la del francés Louis Vivin, quien pintaba edificios de París, ladrillo por ladrillo.

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