Francisco Morales Santos comenta sobre el quehacer de esta entidad la cual está bajo su mando desde 1999. Habla de logros y anécdotas dentro de un año lleno de satisfacciones.
¿Cuál es su política editorial? ¿Cómo selecciona y planifica lo que se va a publicar?
Editorial Cultura, como ente del Estado, debe apoyar al autor nacional, siempre que tenga una obra consistente. Esto no lo determina sólo el que encabeza la Editorial, pues hay un Consejo Asesor para las Letras con el suficiente criterio y madurez para avalar las publicaciones y los premios nacionales. Es decir, que no ve personas sino obras. El apoyo al escritor nacional está contemplado en las políticas culturales del Ministerio (de Cultura y Deporte). Ello conlleva rescatar a los grandes autores del pasado.
Este año la editorial rescató la obra de dos grandes escritores: Francisco Méndez y Roberto Obregón. ¿Existen muchos nombres todavía en lista de espera?
Antes de los que usted cita están César Brañas, cuya obra solo se conocía entre amigos a pesar de ser uno de los cuatro grandes, David Vela, Enrique Gómez Carrillo y Humberto Hernández Cobos.
Algunos escritores jóvenes se quejan de que en el país hay tradición de publicar sólo a los mayores, ¿qué opina usted?
Creo que esto no va con Editorial Cultura y de esto pueden responder Alan Mills, Alejandro Marré, Wingston González, Javier Payeras, Jessica Masaya, Fabiola Juárez, Paolo Guinea, Rolando Umul Zamora, Luis Alfredo Aguilar, entre otros. Varios de ellos vieron su primer libro publicado por Editorial Cultura.
Aparte del libro que se le publica al premio Nacional de Literatura y al ganador del certamen 15 de septiembre, ¿qué otras publicaciones son ?obligatorias? para la editorial?
Yo diría que más que obligatoriedad es un deber.
Como editor, ¿cuál ha sido su mayor satisfacción este año?
Conocer a Sabino Esteban Francisco (1981) a través de Delia Quiñónez. De padres originarios de Jacaltenango, nació en el seno de las Comunidades de Población en Resistencia. Editorial Cultura le publicó este año su primer libro Gemido de huellas-Sq?awaw yechel aqanej, en el que, como dice Delia Quiñónez, se observa ?el laborioso trabajo donde un lenguaje conciso se une a elementos sugeridores de más de un plano de la realidad, logrando así la fresca transparencia de un mensaje hondo y certero?. Otra satisfacción es haber publicado la casi totalidad de poemas de Roberto Obregón en una edición digna de él. Por último, dos publicaciones para niños, a todo color, algo venía deseando desde que llegué a la editorial.
¿Hay alguna anécdota que quiera contar?
Hay varias, pero escojo la siguiente: periódicamente hacemos donaciones a todas las bibliotecas del país, pero alguna persona hay que se las arregla para quedarse con libros que después se venden donde uno menos lo imagina, como el mercado San Martín de Porres, donde la secretaria de la editorial encontró libros de la Colección Archivos, al poco tiempo de haberse hecho una donación a las bibliotecas de los departamentos. En la feria de libros más reciente, en la Plaza de la Constitución, un librero vio mi interés por libros, precisamente de la citada colección y que sólo el Ministerio distribuyó. El colmo fue ofrecerme cada título a Q195, ¡cuando el valor que le dimos a los pocos que pusimos en venta fue de Q70!
¿Cuáles son los planes de la editorial para 2008?
Continuar la serie de libros para niños y publicar obra escogida de aquellos autores que siendo premios nacionales no recibieron publicación junto con el galardón, como es el caso de Enrique Juárez Toledo, Luz Méndez de la Vega y Ana María Rodas, entre otros.
¿Afectará el cambio de gobierno dichos planes?
Todo depende de la visión que tengan acerca de la cultura. Independientemente de esto, es importante que se respeten las reglas del juego; en otras palabras, el criterio del Consejo Asesor, por encima de las recomendaciones sin saber si lo que se recomienda es publicable.
Estamos en una época en la que muchas veces no se sabe qué regalar. ¿Cuáles son las ventajas de regalar un libro?
Es muy bueno regalar libros, si uno sabe que la persona a quien se le da sabrá apreciarlo.