Vida

De genios y locos…

Psicología: Existe diferencia entre un niño o niña inteligente y uno superdotado.

Si su hijo o hija es curioso, tiene habilidad para ver las cosas con una nueva luz, enfrenta retos y da soluciones, es una persona inteligente.

Porque obtener “sólo buenas notas” en la escuela no es sinónimo de “superdotado”.

La psicóloga Ninette de von Ahn, del Centro de Enriquecimiento de la Inteligencia, manifiesta que probablemente estos pequeños, los niños y niñas inteligentes, tengan una adecuada metodología de estudio, sin embargo, también hay quienes no la poseen y son muy efectivos en áreas específicas como el arte, lenguaje o las matemáticas.

Incluso, hay infantes autistas que a pesar de no comunicarse verbalmente con quienes les rodean, han sido evaluados y han demostrado procesos mentales y funciones cognitivas que les permiten resolver situaciones satisfactoriamente.

¡Mi hijo es superdotado!

Con el objetivo de descifrar la inteligencia, los investigadores han encontrado que existen niños y niñas precoces, con habilidad especial y superdotados.

Los precoces son aquellos que efectúan cualquier actividad rápidamente o antes de lo esperado.

En relación a los que poseen una habilidad especial, la psicóloga Liliana Alvarez, catedrática en la Facultad de Psicología de la Universidad de San Carlos, explica que ésta puede ser académica general; académica específica (química, literatura, matemáticas); psicomotora (deportes, danza, gimnasia); artística o visual (pintura, escultura) y creativa (hacer cosas nuevas o dar soluciones novedosas).

Pero los niños y niñas superdotados destacan en una o varias de las habilidades anteriores y además dejan un aporte a la humanidad.

La fórmula

Factores genéticos, orgánicos y ambientales, están relacionados con el adecuado desarrollo de la capacidad intelectual. “Mientras más estimulación temprana tenga un infante, mayor será su nivel de aprendizaje y habilidad para interrelacionarse”, manifiesta la psicóloga Ana Laura Cortés, directora general del Grupo Apoyos Educativos.

Además, agrega la especialista, todos las personas tienen la misma potencialidad para aprender pero se necesita motivación, tanto afectiva como de oportunidad, para mejorar.

En los centros educativos también es importante que ocurran cambios. “Hay que dejar a un lado las tareas escolares tediosas y hacer que los niños y niñas piensen. La asignación de actividades en las cuales ejecuten procesos mentales que les ayude a resolver con sentido común problemas de la vida diaria, es una opción”, manifiesta la licenciada Liliana Alvarez.

¿Cómo se mide la inteligencia?

En cada etapa del desarrollo y crecimiento del ser humano se espera que éste efectúe determinadas cosas. Por ejemplo, si un pequeño de seis años se inicia en la lecto-escritura, está haciendo lo que le corresponde según su edad cronológica y se considera que tiene un coeficiente intelectual -CI- normal (entre 90 y 100 puntos).

Mientras que si el chico o chica tiene un retraso en sus habilidades y al someterse a una prueba psicosométrica obtiene entre 70 y 80 puntos, su CI es bajo, señala el psicólogo Luis Francisco Sandoval del Grupo Apoyos Educativos.

Es así como observando el comportamiento diario de una persona, o por medio de distintos instrumentos psicosométricos, la inteligencia puede ser medida.

Algunos psicólogos opinan que las evaluaciones constituyen la manera más objetiva de detectar cuantitativamente la capacidad intelectual de una persona, otros las consideran simplemente como un parámetro para saber en qué áreas del conocimiento el pequeño necesita una mayor estimulación.

Paciencia y amor

-Por lo general, es en el centro educativo donde descubren las capacidades o deficiencias de aprendizaje de un niño o niña.

-En ocasiones, los chicos o chicas “muy inteligentes” son confundidos con infantes hiperactivos o con déficit de atención.

-La confusión surge porque al ser curiosos y con un nivel de comprensión elevado o captar con facilidad lo expuesto en clase, se aburren y tienden a canalizar su energía en otras actividades.

-Sin embargo, su nivel emocional es igual al de cualquier infante de su edad y deben ser tratados con amor, consideración y respeto.

-Cuando se sienten incomprendidos pueden tornarse agresivos, resistentes al trabajo e incluso “llorones”.

-Existen desacuerdo respecto a si un niño o niña superdotado debe ubicársele con estudiantes de mayor edad.

-Algunos psicólogos expresan que existe el riesgo de exponerlos a presiones sociales para las cuales no están preparados; otros opinan lo contrario.

-Aunque existen programas educativos específicos para mejorar e incrementar la capacidad intelectual de las personas, también es indispensable ofrecerles cariño, motivación y bienestar físico.

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