Conocido como el Padre de la Hermenéutica Filosófica, Gadamer murió la semana pasada a los 102 años en Heidelberg, Alemania, perfectamente lúcido y activo.
A pesar de que estaba jubilado desde 1968, continuaba asistiendo dos veces por semana a su despacho universitario y meses antes de fallecer publicó su más reciente obra.
La Hermenéutica es mucho más que una simple técnica de traducción o interpretación, pero ayuda a situar textos y mensajes en su contexto histórico-social-cultural.
La hermenéutica trata de especificar las condiciones de fondo de cualquier comprensión de las cosas. Gadamer creó esta disciplina, que hoy es necesaria no sólo a nivel filosófico, sino para vivir y estudiar a profundidad la realidad a través de la literatura, las leyes, la religión y en general todo lenguaje racional.
?Una cosa habrá quedado bien comprendida cuando se encuentran sus implicaciones. el principio de una buena hermenéutica es siempre interpretar un texto de modo que quede explícito lo que en en está implícito?, afirmó el filósofo.
Cuando cumplió 100 años
Le hicieron varios homenajes y entrevistas. El filósofo dijo entonces algunas citas memorables:
“¿Quién puede sostener que no se ha equivocado nunca? Alguien tan viejo como yo sabe que se ha equivocado muy a menudo”.
Preguntado sobre lo que más le preocupaba del mundo, dijo que eran ?las rivalidades religiosas, que desembocan en enfrentamientos sangriento, como en Croacia o India.?
En cuanto al peligro que las modernas técnicas de comunicación pueden representar para la cultura de la conversación y la lectura, Gadamer opinó que la ?la estrechez de las comunicaciones técnicas provocará necesariamente una reacción contraria?, pues ?las cuestiones íntimas se buscarán en el ámbito personal?.
?No creo, por lo tanto, que la lengua comercial lo arrase todo? afirmó entonces.
El contexto de las cosas
Para Gadamer no hay comprensión fuera de la tradición. Esta es una de sus premisas básicas. Esto quiere decir que todo aquel que ?comprende? lo hace dentro de un marco, que es histórico, producto de la acumulación de anteriores pensamientos e interpretaciones de la realidad.
?La tradición no se detiene, no queda fijada? dice el filósofo, porque ?tradición? no es el ?pasado? sino algo en lo que estamos inmersos pero que avanza y se transforma con nosotros.
El conocimiento es, por lo tanto, histórico. Sin embargo esto no significa acomodarse a la inercia de la historia, sino todo lo contrario: ser conscientes de las fuerzas de esa tradición para que pueda existir una renovación interpretativa.
Según Gadamer, tanto las percepciones (artísticas, políticas, existenciales, legales) de otros como las nuestras propias están marcadas por el contexto de la época y esto debe ser tomado en cuenta a la hora de emitir juicios y valoraciones.
?Verdad y método?
Con ese libro, publicado en 1960, Gadamer cobró fama mundial.
Nació el 11 de febrero de 1900 en Marburg. Su padre era catedrático de Química Farmacéutica.
Estudió Filosofía, Filología Clásica, Historia del Arte, Literatura y Teología en las universidades de Breslau, Munich, Friburgo y Marburg, y se doctoró a la edad de 22 años.
Fue Profesor de Filosofía en Marburg, Kiel, Leipzig, Francfort y Heidelberg.
Otras obras: ?La actualidad de lo bello?, ?Verdad y método (II)?, ?Elogio de la teoría. Discursos y artículos?, ?Poema y diálogo. Ensayos sobre los poetas alemanes más significativos del siglo XX?; ?El inicio de la filosofía Occidental?.
Uno de los conceptos básicos de toda su obra es: no hay comprensión fuera de la “tradición”.