En 1991. Jonathan Demme, dirigió “The silence of the lamb”, cinta que habría de convertirse en uno de los “Thrillers”, más intensos y mejor realizados de todos los tiempos. Las actuaciones de Anthony Hopkins (Hannibal Lecter) y Jodie Foster (Clarice Starling), en aquel filme fueron realmente memorables.
Un dato interesante es que Hopkins sólo aparece en alrededor de veinte minutos del total de ciento diez y ocho que dura la cinta y eso fue suficiente para hacerse acreedor al “Oscar” como mejor actor principal.
Diez años después ha sido estrenada la segunda parte, Anthony Hopkins sigue siendo Hannibal Lecter, Julianne Moore es ahora Clarice Starling, pero el cambio más significativo y el cual decide el rumbo de la cinta, es que “Hannibal” ha sido dirigida por Ridley Scott, quien por supuesto tiene menor sensibilidad artística que Jonathan Demme, por lo que el resultado es desastroso.
A diferencia del primer filme, esta segunda parte tiene muchas fallas: la historia es totalmente predecible, los personajes no alcanzan ni por asomo un buen nivel de dramatismo, el ritmo de la cinta es lento y aburrido, y el desenlace es absurdo. De alguna manera Lecter tras las rejas, era un personaje que inspiraba una mezcla de terror y encanto, mientras que estando libre, pierde todo lo que antes lo hizo interesante.
Scott convierte a los creíbles, sólidos y encantadores personajes de “The silence of the lambs”, en planos, faltos de credibilidad y sin ninguna gracia.
El doctor Hannibal Lecter cambia su inteligencia y poder mental, por la astucia y la senilidad, al tiempo que Clarice cambia los nervios e inexperiencia, por un aplomo y experiencia totalmente artificiales. Esta segunda parte al parecer no tenía un claro punto de partida, por lo cual se incrustan -forzadamente- personajes y detalles que no tienen ningún punto de contacto con la historia original.
Por otro lado, a Julianne Moore el papel de Clarice le queda muy pequeño, si se consideran las actuaciones que ha realizado en películas como “Magnolia” y “The end of the afair”, quizá por esto Jodie Foster rechazó participar en la “secuela”. Hannibal, cinta que ha creado muchas expectativas en los espectadores de todo el mundo, termina confirmando el axioma mencionado al inicio de esta nota, ni siquiera la sapiencia de Anthony Hopkins es suficiente para rescatar el filme. Pero no se quede con la duda, véala y haga sus propias conclusiones.