Al principio, como centro binacional conformado durante el período de la guerra fría, fue subvencionado por el Departamento de Estado norteamericano.
En la actualidad el IGA es una empresa educativo-cultural. Desde que dejó a principios de los años setentas las instalaciones del viejo Hotel San Carlos, en la 9a. calle y 8a. avenida de la zona 1, se ha expandido hasta poseer en el presente varios centros de difusión entre los que también hay que listar librerías. En el campo académico ha realizado labor en la educación secretarial bilingüe y los cursos de español e inglés.
Pero el IGA posee otro valor más importante debido a la pluralidad de su génesis. Este es el que ha desarrollado en el campo de la cultura artística a lo largo de los años. En este sentido hay que anotar que la entidad ha sido el puente por el que se han podido viabilizar múltiples proyectos que abarcan los campos de artes plásticas, artes escénicas, literatura y música, entre otras. Es en este punto en donde radica la verdadera labor de la institución.
Labor cultural
Desde los años setenta, cuando se estrena el edificio de la zona 4, con el teatro y la galería de arte, el IGA ha convocado bajo su techo a incontables personas atraídas por sus actividades. En otras palabras, ha sido copartícipe en la evolución y proyección cultural de los guatemaltecos. Son estos dos espacios, junto a las actividades de la biblioteca, los que han abierto las puertas a niños y adultos que, como espectadores, se han formado criterios que van demandando mejores productos creativos.
Para el IGA el 2001 ha sido un año excepcional en el campo de las artes. Esto debido a que dentro de un ambicioso programa coprodujo, con el apoyo de empresas de la iniciativa privada, una serie de espectáculos que facilitaron la difusión del trabajo de muchos creadores y artistas. La temporada de teatro, principalmente, se abrió a propuestas de distinto género entre los que se abarcó lo musical, lo histórico, lo cómico, lo experimental y lo clásico.
En las artes plásticas se exaltaron los valores pluriculturales de los guatemaltecos promoviendo artistas de distintas regiones y realidades. Se pudieron apreciar, por ejemplo, las valiosas serigrafías de teatro creadas por Daniel Schafer en la década del sesenta. También se pudo observar la colección completa de artistas retratados por el fotógrafo Ricardo Mata, la cual fuera presentada en esa misma sala en 1973 y que hoy constituye un registro de primer orden para la documentación de las artes del país.
En este momento, el departamento de actividades culturales está evaluando las distintas propuestas del 2002. Por lo tanto, con la experiencia del año que culminará pronto, se puede intuir una programación plural que mantenga abiertas las puertas a la comprensión del visitante, el eslogan de la entidad: ?Lo mejor de dos culturas?.