Vida

Infieles: ¿débiles o inseguros?

La lealtad es un sentimiento irregular en el ser humano, que provoca problemas de convivencia.

Por muy diversas que sean las formas de la convivencia afectiva, hay algo invariable: formar pareja sigue siendo una de las decisiones más importantes para casi todo el mundo. Hombres y mujeres quieren tener a una persona a su lado entonces, ¿por qué la infidelidad?.

Aunque se trata de una situación que puede suceder entre amigos o hermanos, por ejemplo, es más frecuente usar el término para referirse al rompimiento de un compromiso de amor o sexualidad establecido de manera verbal, jurídica o religiosa.

La sombra del otro

La psiquiatra Alejandra Flores indica que la fidelidad va de la mano con la lealtad, de tal manera que a pesar de encontrar a alguien insatisfecho con su relación amorosa actual, la traición a la confianza no está justificada. “Este proceder se debe sobre todo al temor de involucrarse demasiado con la pareja; tiene que ver con falta de estabilidad emocional y capacidad de vincularse afectivamente con otros”.

Flores señala que algunas personas son infieles porque en el momento de mezclar sentimientos o existir compromisos, temen entregarse totalmente a una sola persona.

Al respecto, la psiquiatra Gladys Alvarado de Ochoa, del Hospital de Psiquiatría del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, asegura que la infidelidad es una manifestación de inseguridad tanto individual como de la pareja.

Este sentimiento provoca que constantemente los individuos se prueben a sí mismos que aún son interesantes, atractivos, seductores, y para ello mantienen al mismo tiempo, relaciones afectivas con distintas personas. La tensión que producen las responsabilidades, el temor a “darse mucho”, también los inducen a buscar escapes -en estos casos- siendo infieles, dice Ochoa.

Crisis de los 40

Según Alejandra Flores, las crisis que los seres humanos experimentan por cuestiones de edad y desempeño social también influyen.

Los hombres, por ejemplo, sufren tres crisis. Una de ellas ocurre cuando están desempleados, pues al no ser buenos proveedores como la sociedad establece, se sienten desplazados, más aún si la pareja sí tiene trabajo; entonces buscan otros vínculos para no estar a merced de ella.

La segunda crisis sucede a los 40 años de edad. Se sienten viejos y como pretenden seguir siendo atractivos, viriles y deseados, empiezan a enamorar a otras mujeres.

El tercer caso se origina en el período de la jubilación, debido a que están inactivos, sufren depresión y se consideran inservibles.

Las mujeres atraviesan una etapa similar a los 35 años de edad porque maduran psicológicamente más rápido y porque se sienten envejecidas a nivel físico. Por ello, buscan a hombres que las hagan sentirse jóvenes y atractivas otra vez.

Influencia social

En estas situaciones también es importante considerar la educación que se recibe y los roles que se desempeñan. Culturalmente en Guatemala y en muchos países de habla hispana, es mejor aceptada la infidelidad del hombre porque se cataloga como acto de éxito masculino y orgullo; mientras que la mujer es calificada como mala o promiscua.

La doctora Gladys Alvarado señala: “quien no lo hace a la entrada, lo hace a la salida”, es una creencia socialmente influenciada.

Algo cierto es que la madurez de la persona es importante. Si ella se encuentra feliz con su pareja y está emocionalmente estable, no pondrá en riesgo su relación por una aventura, aunque las circunstancias para un encuentro eventual con otra u otro sean propicias.

Para la psicóloga Ligia de Chacón de la Asociación Probienestar de la Familia -APROFAM-, este hecho deshonesto hacia otra persona, “casi siempre es consecuencia y no causa del fracaso matrimonial”. Porque la relación sana de amor se caracteriza por la espontaneidad de la comunicación y la libertad de ser genuino, entonces quienes sufren este hecho no han sido jamás sinceros ni auténticos.

Alguien infiel también lo es consigo mismo, puesto que deja atrás sus valores. “Es normal que se sienta atracción hacia la belleza física o personalidad de alguien, pero no significa que haya que involucrarse sentimentalmente si ya se tiene una pareja”, dice la psicóloga.

Daños a terceros

-La infidelidad conlleva separación, divorcio, desaveniencia, amargura y tristeza.

-Genera culpa, rencor, deseos de revancha.

-Recuperar la confianza es difícil; se necesita mucha voluntad para perdonar.

-Por eso es recomendable la ayuda de un terapista que module la agresividad que ambas partes puedan manifestar.

-Aunque sea más conocida y aceptada la infidelidad masculina, las mujeres también lo son.

-Quienes soportan esta situación lo hacen por mantener un vínculo social, legal y económico.

-Sin embargo, no es justificable el amor para tolerar este tipo de cosas, ya que es un daño profundo a la dignidad y autoestima.

-Es importante establecer las causas que propiciaron tal grado de inseguridad y dialogar.

-Hay infieles compulsivos debido a trastornos de personalidad; otros tienden a repetir patrones aprendidos y experimentados en la infancia.

ESCRITO POR: