El tema de los Negros en Guatemala no deja de ser un tema fascinante para la investigación, en la medida que a través de su estudio se retoma toda una riqueza cultural y de interculturalidad comparándola y diferenciándola con los otros grupos sociales del país.
Lamentablemente, no existen profesionales especializados sobre el tema de la raza negra en el país. Además, las fuentes escritas de archivo presentan datos fragmentados y muchas veces los investigadores guatemaltecos no le encuentran ni pies ni cabeza para reconstruir ese pasado histórico.
Además sería de mucho interés un estudio de los mulatos que hay en diferentes regiones del país e incentivar partiendo de sus familiares y de las organizaciones negras los principios de identidad, de unidad y unión; que a mi juicio son “saltos hacia adelante” en la integración de sus raíces y no “saltos para atrás”.
Asimismo, es importante el estudio de los Caribes Negros o Garífunas y Negros Anglófonos a profundidad de incentivar su “riqueza potencial deportiva”; esa última aún no explotada por falta de voluntad política al 100% y de adquirir experiencias en los Estados Unidos, Honduras y Costa Rica, en el tratamiento especial de la raza negra en el ámbito deportivo.
También falta consultar estudios en Rusia sobre el desarrollo de fibras blancas musculares de mi raza en comparación con otras razas del mundo.
En mis conocimientos adquiridos para concebir el mundo a plenitud tengo que agradecer a Dios al cual sirvo por convicción, a mis padres Epifanio Contreras Miguel (que domina el español, garífuna, inglés y el q’ueqchi’) y Gladys Alvarez Arzú de Contreras por su humildad y entrega; asimismo, algunos maestros que contribuyeron a mi formación académica.
Algo excepcional de los antepasados de mi padre cabe en la posibilidad histórica de haberle dado alimento al general Miguel García Granados que fue presidente de Guatemala en 1871 y el mismo protagonista en sus Memorias tomo III, capítulo VII página 388 dijo: “Allí estuvimos tres días, comiendo plátano verde y pescado, …”. Yo diría en garífuna “Ñi wásuguru üruwa weyu eiga baruru lau údurou”.
Otro aspecto excepcional ya no de mis parientes del pasado, sino de mi padre, fue su relación con el ex-presidente John F. Kennedy que, aparentemente, fue casual.
La próxima semana hablaré de esto.