Vida

Tres puntos…Murió Walter Peter K.

Sus tintas contienen la visión de un mundo lleno de las añoranzas

El viernes 21 de julio falleció Walter Peter Koller. Su nombre se vincula a varios ámbitos entre los que resaltan los de las artes plásticas y los deportes. En el primer campo, el artístico, sobresale siempre su interés por el rescate de las visiones tradicionales urbanas.

Profesionalmente destacó a través de las salas de El Túnel y durante muchos años, las de Fórum, Juannio y la Subasta Rotaria. Ahora que la galería El Túnel está cumpliendo 30 años de existencia, su vacío será más que sentido debido a la personal alegría con la que él celebraba cada aniversario de este centro cultural.

¿Cómo no recordar a ?el conde? que, esbozado en su larga y amplia capa negra, departía en las exposiciones colectivas de Ingrid Klüsmann?

¿Cómo olvidarse de él elevando los globos de papel de china que subían, en la oscuridad de la noche, desde las puertas de El Túnel?

Este último recuerdo, el de los globos de papel, trae a colación el accidente que sufrió junto a su hijo Walter en un globo de aire caliente.

Este, confeccionado también por él, los trajo al suelo envueltos en llamas… se salvaron de milagro. Esta aventura, tragedia en su momento, es sólo un ejemplo de las múltiples inquietudes que lo motivaban.

Germania -escultora y pintora- lo recuerda como ?un niño grande?, como un soñador que ?amaba lo que hacía y que reía feliz cada vez que lograba ver realizado uno de sus sueños?.

Walter Peter estudió pintura en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de Guatemala, en la Escuela de Artes Finas de San Francisco (EE.UU.) y la Escuela de Bellas Artes de París (becado en la especialidad de dibujo en 1967 y 1968). Sus tintas -reportes gráficos de puertas, ventanas y detalles arquitectónicos antigüeños- son hoy documentos que contienen la visión de un mundo lleno de las añoranzas.

En 1989, para el aniversario de plata de Juannio, Peter consiguió romper un record. En aquella ocasión, muy por arriba de los estatutos del mercado, dos personalidades pujaron por su trabajo llevándolo encima de lo que se acostumbraba. Ese año, particularmente, es considerado como una de las fronteras en la justipreciación de las obras, ya que uno de los conocidos maestros guatemaltecos del siglo XX sobrepasó también, con amplio margen, la barrera de los cien mil quetzales por un acrílico sobre tela.

En los deportes sobresalió en la natación y como pasatiempo incursionó en el campo del baile. Es precisamente esta última actividad la que acompañó sus últimos momentos de vida. ?Ritmo sobre ruedas? se titula el artículo publicado por Francisco Mauricio Martínez, en la Revista Domingo del 22 de julio, en la que aparece un reportaje especial de una de las tantas variaciones que llegó a explotar. En esa ocasión Peter no sólo ahondó el sentimiento producido por el movimiento del cuerpo, aunque este fuera expresado desde una silla de ruedas, sino que se abría como otra posibilidad de expresión.

Descanse en paz.

Presto non Troppo

Gilberto Gil y Milton Nascimento

La actuación de estos dos grandes creadores brasileños estuvo lejos de una tediosa ?seriedad?.

Por Paulo Alvarado

Iconos de la música popular brasileña, Gilberto Gil y Milton Nascimento recientemente se han presentado juntos en concierto, en la ?Grande Halle? de la Villette de París.

Con esa esclarecida mezcla de lo liviano y lo profundo, de lo habitual con lo extraordinario, de lo que engancha rápidamente pero lleva tiempo aprender en toda su magnitud, estos connotados cancionistas han henchido de público la espaciosa sala parisina que lleva el nombre del célebre saxofonista norteamericano Charlie Parker, al centro de un festival de jazz heterogéneo y cosmopolita.

Su presentación se ha basado, al igual que para muchas otras de sus incontables iniciativas artísticas, en combinar el genio de dos figuras que sin ningún problema pueden sostener todo un concierto en lo individual, pero que se complacen en alternar la proyección de sus dos personalidades en un mismo evento.

Así nos encontramos, lado a lado, a un Gil siempre hiperactivo, incansable, que no puede permanecer quieto sobre las tablas y que a menudo toma las riendas del espectáculo, con un Nascimento reposado, reservado, contemplativo, y que, por lo mismo, deviene un adecuado complemento a su compañero de escena.

El programa talvez no ha tomado el curso que algunos de los asistentes habrían esperado: por aquí y por allá, dentro del inmenso auditorio, se aprecian grupos aislados de personas que tratan de armar la juerga, a pesar de que los artistas marchan, con paso sereno, por una serie de sus canciones mas meditativas y musicalmente más exigentes.

Aparte de los primeros números (que, como es usual en la mayoría de recitales de cualquier intérprete, sirven para causar un impacto fuerte de entrada), Gil y Nascimento prontamente imponen un ritmo distinto de aquel con el que habían iniciado la función, y mostrándose siempre fieles a su tradición como cantautores, consagran una buena parte del recital a canciones de una naturaleza lírica, con la influencia de las corrientes musicales de los años setenta, época en la que comenzaron a descollar como dos de los mejores exponentes de la música del continente.

Es de recordar que con mucha facilidad se tiende a reducir la música ?latina? a una frivolidad apenas útil para bailongos, olvidando toda la riqueza del canto poético, evocador y que va más allá del simple pasar el rato, que posee la trova latinoamericana. Se cree -o se quiere hacer creer- que un arte con la etiqueta de ?tropical? (en razón de su proveniencia territorial) tendría que reflejar también una indolencia y una superficialidad arbitrariamente atribuidas de antemano a toda expresión del trópico.

Pero la actuación de estos dos grandes creadores brasileiros estuvo lejos de una tediosa ?seriedad? y confirmó que, si se cuenta con el talento que ambos comparten, se puede llegar simultáneamente al intelecto, al sentimiento y a la víscera.

Sin obviar sus raíces, sin arrinconar su folclor, sin dejar de calentar la noche hasta convertirla en una danzante fiesta carioca, Gil y Nascimento corroboraron que ?andan con fe, porque la fe no suele fallar?.

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