Esa reivindicación responde a “la creciente comercialización de las navidades checas y a la imposición de símbolos navideños americanos, como Santa Claus, que dominan en las tiendas y atacan con una fuerte propaganda”, según declaró Tomas Zdechovsky, uno de los promotores de la iniciativa.
Aunque la República Checa es un país de fuerte carácter laico y, según una reciente encuesta divulgada por la agencia CTK, solo el 13 por ciento de los ciudadanos entienden la Navidad como una fiesta religiosa por el nacimiento de Cristo, esta defensa del Niño Jesús como portador de los regalos navideños está teniendo mucho éxito.
Media docena de jóvenes disfrazados de pingüinos protagonizaron recientemente una divertida protesta al recorrer las calles de la capital, cantando eslóganes como “Defiende al niño Jesús , “Los regalos los trae el niño Jesús”, “Sobrevivimos al abuelo Mraz —tradición que llegó de la Unión Soviética durante el comunismo, para eclipsar la figura de Jesús de Nazaret—” y “Sobreviviremos a Santa Claus”.
Antes que Praga, esta protesta pacífica en defensa de unas navidades tradicionales, en la que participan también estudiantes, ha recorrido otras localidades del país centroeuropeo, así como Austria y Alemania.
EFE