Vida

Rosamaría Pascual de Gámez

Una pintora que se inspira en la tierra para representar lo indigena

Rosamaría Pascual de Gámez pinta bodegones inspirados en frutas, flores y artesanía maya y murales de temas religiosos que ha donado a templos católicos. Su obra se caracteriza por sus numerosos detalles y su realismo.

Comenzó a pintar en 1980, y desde entonces no ha parado de hacerlo. ?La pintura es un don maravilloso que Dios me ha dado?, expresó.

Pintó murales para Cahabón y Cobán, en Alta Verapaz, y para Santa Cruz del Quiché, y altares para el templo de Santo Domingo, Guatemala; Purulhá y Cubulco, en Baja Verapaz, y Lanquín en Alta Verapaz.

¿Cuáles cree que son los beneficios e inconvenientes de pintar sólo bodegones?

?Empecé con retrato, que había sido mi locura desde niña, pero lo que hacía eran bocetos. En 1980 empecé dos años con retrato, más en serio; pinté como 150 ó 200, y de allí dije ?me paso al bodegón?.

?El bodegón tenía una ventaja, pues como en esa época la situación en Guatemala era tan violenta, no era cuestión para que yo saliera a pintar al campo, por ejemplo. Mi esposo tampoco me hubiera dejado. Entonces, para mí era más fácil decir: ?pinto en mi casa, voy al mercado y compro las verduras y las frutas?.

?También tengo una colección enorme de ollas, vasijas, tinajas, huipiles y otras cosas. Entonces yo misma armaba mi bodegón y lo pintaba. Jamás pinté de una foto, siempre me gusta armarlos?.

¿De dónde viene esa preferencia por no usar fotografías?

?Porque es la forma de ver mejor o perfectamente los reflejos. Si a un objeto le pongo cerca un mantel blanco, va a reflejar blanco; si le pongo un mantel rojo, pues refleja rojo.Por ejemplo, para pintar la piña tuve que comprar varias, con el fin de ver cómo se van madurando y saber si esta maduración inicia desde abajo o desde arriba, y darle el realismo correcto.

?De esta manera, tengo que verlo para observar cómo se reflejan las luces, las sombras; qué reflejos van a tener, y por eso me ayuda mucho verlo allí, al natural. La verdad que es todo lo miro, las frutas, los huipiles, todo?.

Para usted, ¿qué es un bodegón?

?Todo lo que es estático; eso sería para mí el bodegón. Además, es donde puedo plasmar todo lo que es la cultura maya. Al hablar de maya me refiero a sus huipiles, sus vasijas. En las tradiciones entra además lo religioso, como la vara de una cofradía o los instrumentos musicales.

?También puede ser todo el colorido de una fruta tropical: una naturaleza muerta, a veces flores, unas hornacinas, que aunque ya no llegan a un bodegón, siempre las considero entre los bodegones?.

¿Cuál cree usted que es la diferencia entre un bodegón como arte o uno que pueda estar en una cocina como elemento decorativo?

?Pues como lo que a mí me gusta y pinto es realista, como los bodegones, considero que el arte moderno y abstracto es más decorativo, por los juegos de colores que tiene y otro tipo de elementos.

?Se ha desvalorizado el bodegón. Yo siento, hablando un poco mal de mí misma, que la mayoría de artistas empieza con el bodegón, porque tal vez creen que es lo más fácil. Piensan: ?Voy a pintar este pichel y esta taza, y cuando ya lo domine, me salgo de esto. Voy a desfigurarlo, y me voy pasando al impresionismo y a lo abstracto?.

?Pero yo me he quedado en esto porque me gusta. Me gusta ser real y como le digo, hacer todo lo de la cultura maya. Los huipiles me parecen tan bellos; hacerle las caídas y los dobleces me da una satisfacción enorme?.

¿De dónde viene la influencia indígena en sus obras?

?Yo diría que es el amor que le tengo a la tierra, a las tradiciones y a todo eso. Me pidieron murales religiosos para iglesias de las Verapaces, y allí empecé a tomarle todavía más cariño a lo guatemalteco, las tradiciones y la cultura maya, porque he tenido que leer muchísimo para poder transmitir en los murales la cultura maya?.

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