Desprendimiento de retina: síntomas y causas

La visión podría estar en peligro cuando aparecen ciertos síntomas asociados con el desprendimiento de retina, una membrana esencial para el ojo.

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“El desprendimiento de retina es una pelea en contra de la ceguera… Unas veces ganamos la batalla y otras, la perdemos”, explica Franz Schieber López, especialista en retina.

La retina es la membrana interior del ojo, constituida por varias capas de células, que recibe imágenes y las envía al cerebro a través del nervio óptico.

Si la retina se desprende, sería como “si una planta se desprende de la tierra. Si se espera demasiado tiempo, no seguirá viva, y mientras más rápido se plante de nuevo se logrará que siga creciendo”, explica Schieber al expresar la importancia de que con el mínimo síntoma la persona busque ayuda de un especialista.

David Mendizábal, jefe de retina y vítreo en el Hospital Rodolfo Robles, del Benemérito Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala, comenta que uno de los grandes problemas es el tiempo que dejan pasar las personas para consultar, lo que hace que lleguen cuando es demasiado tarde y no es posible ayudarlas.

A escala mundial, el desprendimiento de retina afecta a uno de cada 10 mil pacientes al año. Puede presentarse a cualquier edad, pero es más frecuente después de los 50 años, cuando también aumenta la incidencia del desprendimiento del vítreo posterior, según el Departamento de Oftalmología del Hospital de St. Thomas, Londres.

Cómo identificar daño

La Academia Americana de Oftalmología explica que ninguno de los síntomas del desprendimiento de retina causa dolor. Los pacientes con este problema presentan visión borrosa, destellos de luz, flotadores y un campo de visión periférico reducido.

Aunque en ocasiones este problema se presenta por un accidente o golpe, el desprendimiento de retina se asocia con pacientes de historial familiar y con problemas de miopía.

El ojo miope tiene una longitud mayor y una retina adelgazada. Cuando se forman agujeros o desgarros en esta capa ocurren los desprendimientos.

El desprendimiento de retina se ha asociado con miopía y después de algunas cirugías oculares (Foto Prensa Libre: Pixibay)

Un informe de la Organización Mundial de la Salud, en el 2017, señala el aumento de la miopía en el mundo por genética, pero también por el uso excesivo de la visión cercana. Todo tipo de pantallas como teléfonos móviles, videojuegos, tabletas, televisores y computadores, así como el poco o escaso tiempo al aire libre, favorecen el desarrollo de la miopía.

Además hay casos de desprendimiento de retina en personas que se han sometido a cirugías oculares para tratar cataratas.

Los médicos consultados insisten en que una diabetes mal cuidada y otras enfermedades vasculares también llevan al desprendimiento de retina.

Diagnóstico

Una evaluación anual completa de los ojos es una de las recomendaciones para prevenir el problema. Algunos pacientes son diagnosticados durante esta rutina.

Este examen consiste en dilatar las pupilas, para observar con detenimiento el fondo del ojo. Se evalúa, además, la agudeza visual y la presión intraocular. En algunos casos se sugiere una ecografía ocular.

También es primordial someterse a este tipo de evaluaciones después de un accidente o una caída. Aunque el paciente sienta que su visión está bien, se recomienda revisarse los ojos, para evitar complicaciones.

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Los tratamientos

Schieber comenta que el tratamiento para el desprendimiento de retina consiste en una cirugía, y devolver la visión depende de diferentes factores, especialmente si no se ha afectado parte de la mácula —situada en la parte más profunda del ojo y que permite una visión más clara— existe un mejor pronóstico.

En la cirugía se trata de cerrar y sellar todas las roturas retinales.

Mónica Rocío Bran, de la Clínica Oftalmológica Doctores Ponce, afirma que uno de los tratamientos más frecuentes está enfocado en el desprendimiento regmatógeno, que es consecuencia de una rotura retinal —desgarro o agujero—.

Para ello se busca una fijación de la retina a la pared posterior del ojo, por medio de una cirugía con láser o una crioterapia —tratamiento de congelación—.

El láser hace pequeñas quemaduras alrededor del desgarramiento y la congelación —criopexia— aplica frío intenso en la retina, alrededor del desgarramiento.

Los desprendimientos no regmatógenos con regularidad se producen en casos de retinopatía diabética, trauma ocular, entre otros. Es la segunda opción más común y se forma tejido cicatrizal en la superficie de la retina.

También está el desprendimiento seroso, cuando se acumula líquido subretinal secundario por enfermedades inflamatorias como uveítis o neoplasias. El líquido llega a acumularse en la retina, pero no se tienen ni desgarros ni orificios en ella.

Entre los tratamientos se encuentran la vitrectomía; es decir que se remueve el humor vítreo y se reemplaza por una burbuja de gas.

Al utilizar la burbuja de gas, el paciente debe mantener la cabeza hacia abajo o en una posición indicada por varios días.

En ocasiones se coloca una banda de silicona alrededor del ojo.

El tratamiento quirúrgico falla entre un 5 y 10 por ciento de los casos, y cuando la cirugía es exitosa, la agudeza visual se recupera en niveles de 20/50, o incluso mejora en el 50 por ciento de los casos.

Fuentes: Franz Schieber López, especialista en retina, de Medivisión y Hospital Rodolfo Robles, 2379-8274. David Mendizábal, jefe de retina y vítreo del Hospital Rodolfo Robles, teléfono 2382-1700. Mónica Rocío Bran, oftalmóloga de la Clínica Doctores Ponce, teléfono 2232-6149