Esperar el fin acompañados: Cuando un ser querido es detectado en estado terminal

Prepararse para el deceso de un familiar es un reto que implica aceptación, agradecimiento, y honestidad entre los allegados del paciente.  

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Esperar el fin acompañados: Cuando un ser querido es detectado en estado terminal
El anuncio de la partida de un ser querido puede generar impactos en distintas áreas vitales de las personas. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

La vida implica cambios, conocer personas y lugares, experimentar sentimientos y mucho más. Aunque no todas las personas gozan la misma forma esa experiencia, resulta pertinente recordar que, sin ninguna excepción, todas comparten lo mismo: la certeza de su muerte.  

Muchas veces (y en relación subjetiva a la edad), la muerte suele pensarse como un evento lejano. Lamentablemente, esto es erróneo e impredecible.

Situaciones repentinas o condiciones físicas degenerativas pueden agilizar la muerte sin importar la edad. Las enfermedades terminales, por ejemplo, suelen responder a esto último.

La condición terminal de un paciente por enfermedad puede definirse, entre tantas acepciones, como “la presencia de una enfermedad avanzada, progresiva, incurable” o un “pronóstico de vida limitado”, de acuerdo con datos de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL).

Entre los principales padecimientos que se asocian con pronósticos terminales destacan el cáncer, las enfermedades cardíacas y pulmonares, insuficiencia renal, demencia, VIH/Sida o esclerosis lateral amiotrófica, según la SECP.

Las enfermedades terminales “anuncian” de alguna forma el pronto fallecimiento de alguien, lo cual, sin duda, provoca efectos en la parte biológica, psicológica, espiritual y social de sus allegados.

El impacto de la muerte

La psicóloga clínica Mayra Morataya, quien ha acompañado procesos emocionales dirigidos desde el coaching tanatológico, apunta que el impacto en otras personas por la muerte de un ser querido puede relacionarse a factores relativos como el vínculo con la persona o el tipo y razones de la muerte que acontecieron.

El golpe emocional puede provocar negación y miedo. “Estamos aferrados a la vida. Pensar en la muerte propia o la de nuestros allegados puede generar rechazo pues significa el final de nuestro paso por el mundo y también un paso a lo desconocido”, señala la especialista en tanatología.

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Una actitud positiva ante las vicisitudes puede ayudar a la preparación de distintas crisis. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Morataya, quien desde su práctica profesional ha abordado las repercusiones de la muerte en personas desde una mirada integral tanatológica -que abarca las esferas psicológicas, físicas, sociales y espirituales- comenta que no todas las pérdidas son asumidas de igual manera.

Esto se debe a la personalidad, el trato y la cercanía entre personas allegadas al doliente. A pesar de noticias como una muerte repentina o su pronta llegada, debido a enfermedades terminales, las personas pueden prepararse para esperar el final, comenta la psicóloga.

Asumir la condición terminal y la muerte

Alexandra Aceituno, psicóloga especializada en cuidados paliativos y directora de la Fundación Ammar Ayudando, argumenta que la preparación de los allegados ante la enfermedad terminal de un familiar es posible y debe contemplar la resiliencia.

“Esto permitirá vincular el proceso de aceptación y de reconocimiento de las emociones”, expresa la especialista.

El portal especializado en salud Mayo Clinic destaca que, al aceptar y adaptarse a una tragedia, las personas tendrán una mayor capacidad “para mantener la estabilidad y un nivel saludable de bienestar físico y psicológico a fin de enfrentar los desafíos de la vida”.

Adaptarse a la crisis que representa el pronto final de un allegado puede ser manejable cuando las personas prestan atención a los aspectos positivos de la vida y reducen la atención a pensamientos negativos alrededor de la muerte, infiere el sitio.

Una de las prácticas para los familiares que atraviesan la adversidad por el estado terminal de alguien, puede darse en el valor del agradecimiento que practiquen, dice Alexandra Aceituno.

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Es vital que los allegados de un paciente terminal presten atención a sus áreas emocionales y espirituales. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

La psicóloga recuerda que las circunstancias no pueden cambiarse, pero parte de acompañar y agradecer la existencia del paciente se relaciona a honrar su legado de enseñanzas e historias.

Mayra Morataya considera que se debe ver los procesos de muerte “como algo natural”, puesto que ayudará a dar más valor y sentido a la propia existencia en medida que las personas “sean conscientes de su finitud, misma que debe aprovecharse”.

Morataya agrega que esto sumará al ejercicio resiliente, ya que “ayudará a que las personas procesen más rápido las pérdidas de cualquier tipo”.

Cuidados paliativos y comunicar la enfermedad

Alexandra Aceituno apunta que cuando una enfermedad terminal llega, la perspectiva de las personas cambia. “El hecho de que las personas acepten la muerte no es un signo de derrota, sino de fortaleza emocional y espiritual”, agrega.

Aún así, hay quienes requieren de un sobreesfuerzo emocional, dado que aceptar la muerte no es igual para todas las personas y se deben recordar los impactos físicos, psicológicos, sociales y espirituales que puede suscitar la noticia de una pronta muerte.

Opciones como los cuidados paliativos, tratan de sobrellevar esos casos. Su objetivo es el de acompañar a los pacientes y sus familiares durante un estado terminal.

Desde ellos se pueden menguar padecimientos físicos, a través de tratamientos terapéuticos, medicamentos y acompañamiento nutricional. En cuanto a la parte emocional, incluyen asesoramientos psicológicos o sesiones de apoyo con más personas. De igual manera, se contemplan los acompañamientos espirituales.

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Asertividad, honestidad y empatía son elementos básicos para comunicar la enfermedad terminal de un paciente. Esto debe practicarse especialmente con los más pequeños. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Mayra Morataya subraya que para los cuidados paliativos es importante contar con un equipo multidisciplinario donde debe estar el médico tratante, los cuidadores (ya sean familiares o enfermeros), el psicólogo u orientador.

Para comunicar el estado terminal del paciente, es necesario que él primordialmente conozca su estado y tenga toda la información médica de la enfermedad (como causantes y posibles efectos del proceso), argumenta Mayra Morataya.

Por otro lado, la psicóloga Alexandra Aceituno recomienda que la noticia sea compartida en una reunión a las personas más allegadas, quienes suelen ser familiares. Es importante preguntarles qué conocen de la enfermedad.

Considerarlo permitirá explicar de manera detallada y honesta cuál es el cuadro del paciente. Para comunicarlo se debe contemplar la asertividad y la empatía

“Es importante recordar que siempre que se da una buena noticia no se debe incurrir en mentiras o engaños”, agrega Aceituno.

La honestidad debe aplicarse con especial énfasis en los niños familiares de un paciente terminal, ya que muchas veces suele evitarse el tema con ellos y esto instala ideas erróneas  de la enfermedad en los pequeños. Sus efectos emocionales podrían afectar tanto al menor como a los mayores que le rodean, puesto que se sumará un elemento más al enfrentamiento con el caso terminal.