Qué hacer para evitar peleas entre sus hijos pequeños

Seguramente ha notado que las cosas pueden estar muy tranquilas y repentinamente, de un momento a otro, sus hijos empiezan un conflicto que puede terminar incluso en llanto o heridas. Es por eso que es de suma importancia que sepa cómo intervenir y cuál es momento ideal para hacerlo.

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Los resultados no se verán de la noche a la mañana, pero trabajar para evitar las peleas valdrá la pena porque evitarán las heridas o insultos que podrían desencadenarse a partir de un desacuerdo. (Foto Prensa Libre: Servicios)
Los resultados no se verán de la noche a la mañana, pero trabajar para evitar las peleas valdrá la pena porque evitarán las heridas o insultos que podrían desencadenarse a partir de un desacuerdo. (Foto Prensa Libre: Servicios)

Las relaciones sociales suelen ser complicadas porque cada persona tiene sus propios pensamientos, expectativas y comportamientos. En el caso de los niños pequeños pueden ser aún más complejas porque aún no han aprendido las normas de convivencia comúnmente aceptadas, modales y más.

Además el temperamento, el carácter y otros factores también pueden ser el punto de partida para conflictos. Aunque esto es normal, usted puede trabajar con sus hijos para evitar las peleas y que su hogar tenga un ambiente de armonía.

Según el psicólogo infantil Luis Hernández, las peleas son naturales entre los hermanos, físicas entre los más pequeños y verbales entre los niños de aproximadamente ocho años en adelante y en los adolescentes. Explica que normalmente se dan con más frecuencia entre hermanos cuyas edades no superan los cinco años de diferencia, principalmente para llamar la atención o por no querer compartir objetos.

Acorde a profesionales de la Clínica Mayo, por lo general, la rivalidad entre hermanos surge a medida que compiten por el amor y el respeto de los padres. Es por eso que para evitar esta situación usted debe empezar analizando si está cometiendo un error con algunas de sus prácticas, siendo el detonante de los conflictos. Hernández comparte algunas sugerencias:

  • No haga comparaciones entre los niños
  • Sea equitativo
  • Procure dedicar tiempo a cada uno:  aunque sea difícil, de vez en cuando intente pasar un tiempo a solas con cada uno de sus hijos. Jugar un rato, ver una película, compartir un desayuno, almuerzo o cena solos o dar un paseo son buenas opciones.
  • Dedíqueles a ambos demostraciones de cariño
  • Ponga especial interés a conocer a cada uno, con sus propias características y gustos individuales: aunque se desenvuelvan en un mismo ambiente y quizá hayan cosas en las que se parecen, recuerde que sus hijos son completamente diferentes. Enfocarse en conocer a cada uno creará un lazo único con ellos, factor que evitará que sientan celos de sus hermanos o la necesidad de reclamar atención con un comportamiento erróneo.
  • No se involucre en las peleas: no le de automáticamente la razón a uno de sus hijos ni los reprenda. Sino pueden hacerlo por sí solos, lo mejor es ayudarlos a solucionar el conflicto de una manera pacífica:
  1. Escúchelos. Permítales que se expresen y den a conocer su punto de vista
  2. Luego de eso ambos deberán pensar en la situación, reconocer sus errores y proponer una solución
  3. Posteriormente deberán elegir cuál será la alternativa más viable, aquella con la que ambos se sientan más conformes
Aunque le resulte difícil intente no alarmarse de manera inmediata cuando note fricción entre sus hijos pues quizá ellos mismos puedan resolverlo rápidamente y empezar a ser más independientes y razonables. (Foto Prensa Libre: Servicios)

Por supuesto, lo ideal sería no tener que llegar a calmar la situación, sino lograr evitarlas o al menos disminuir la frecuencia con la ocurren. Para alcanzar ese objetivo, la psicóloga infantil Margot Vides, comparte tres consejos clave para los padres y madres de familia:

Enséñeles a compartir: negarse a prestar un juguete o ser muy aprensivo puede ser el punto de partida de algún conflicto. Es por eso que hacerles ver a los más pequeños del hogar que compartir es parte de la vida cotidiana y que tendrán la oportunidad de jugar con un objetivo determinado si esperan su turno.

Esta tarea no será fácil y requiere un gran compromiso por parte de los encargados de la formación del niño. Vides explica que el concepto de “compartir” es comprendido por los niños alrededor de los tres años. Si se trata de un hijo único, la profesional comenta que puede ponerlo en situaciones que implique compartir incluso con usted mismo. Pedirle que lo deje jugar un rato con su objeto favorito o compartir usted con él, pidiéndole que coloree una hoja que usted utilizará después, es una buena forma de dar primeros pasos.

Asimismo asegura que tal y como sucede con cualquier cosa que desee enseñarle, una buena forma de lograrlo es a través del ejemplo. Verlo compartir con otras personas, además de decir “por favor” y “gracias” en el proceso hará que lo perciba como algo normal y correcto.

Finalmente, Vides enfatiza en que sea paciente durante este proceso de aprendizaje porque nos e dará de la noche a la mañana y sobre todo, que utilice refuerzos positivos cuando sus hijos se comporten adecuadamente. “Una sonrisa, palabras de felicitación o premiarlos con cosas muy sencillas como un sticker de su caricatura favorita son buenas prácticas”, dice. En caso de enseñarle a dos o más niños el concepto de compartir, puede felicitarlos cuando tengan la conducta apropiada y trabajar para modificar aquellas que sean negativas.

Controle las influencias que reciben: los niños pequeños suelen aprender e imitar todo lo que ven. Es por eso que lo mejor es evitar que tengan a su alcance ejemplos de violencia. Ponga atención al tipo de caricaturas que ven y utilice el control parental de su televisor y otros aparatos tecnológicos para restringir dicho acceso.

Enséñeles modales: tomar las cosas sin arrebatarlas de las manos de otros, decir “por favor” y “gracias” puede disminuir los conflictos. Supervisar cómo se compartan sus hijos mientras juegan es importante para que pueda intervenir justo en el momento en que pueda iniciarse una pelea y así modificar las conductas indeseadas.

Finalmente recuerde que todos los procesos relacionados a la crianza de niños suelen ser lentos y requieren paciencia. Con dedicación y conforme sus hijos vayan creciendo, logrará que los conflictos entre ellos sean cosa del pasado.

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