Salud y Familia

Unidad K-9: perros entrenados para rescate de personas

La Unidad K-9 está conformada por perros que brindan gran ayuda para localizar y rescatar a personas extraviadas en lugares poco accesibles.

La Unidad K9 de perros de búsqueda y rescate han participado en  muchas emergencias  para localizar a personas desaparecidas. (Foto Prensa Libre, cortesía de Érick Rabanales)

La Unidad K9 de perros de búsqueda y rescate han participado en muchas emergencias para localizar a personas desaparecidas. (Foto Prensa Libre, cortesía de Érick Rabanales)

Era el 17 de septiembre del 2019. Habían pasado 48 horas de la desaparición de dos personas durante una excursión en el volcán Zunil, en Quetzaltenango. Jenny, Ragnar y Conan fueron los canes encargados de rastrearlos, miembros de la Unidad K-9.

Jenny fue quien los encontró, a una hora y media del punto de partida, sanos y salvos, después de 12 horas incansables de búsqueda, por caminos escabrosos y en condiciones climáticas desfavorables, en la que participaron varios equipos de rescate, quienes admiraron la destreza de la pastora alemana, que logró reunir a los jóvenes con sus familias.

Fue uno de los rescates más difíciles pero más gratificantes de la Unidad K-9 SAR (búsqueda y rescate, en inglés), fundada hace siete años por Paulo Bolaños, su actual presidente. La idea surgió a raíz de la tragedia en el Cambray 2, ocurrida el 1 de octubre del 2015, pues en ese entonces los perros entrenados hubieran sido de gran ayuda para salvar vidas, de manera rápida, eficaz y con el menor impacto posible.

 

Entrenamiento

El tiempo de entrenamiento puede durar dos años, luego de lo cual, el can debe continuar haciendo prácticas de búsqueda para que se mantenga en forma. Se puede comenzar a los 6 meses de edad, cuando se le enseña a hacer uso del olfato y a socializar, al estimularlo con el juego y, luego, a localizar a alguno de los miembros de la unidad que se esconde y a ladrar al encontrarlo. Su recompensa será jugar con él, pues la comida puede ser un distractor y debe enfocarse en el olor de la persona.

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“Poco a poco se va aumentando la intensidad de los ladridos, distancia y dificultad para buscar a la persona”, indica el médico veterinario Érick Rabanales, vicepresidente de la unidad. Se hacen prácticas de obediencia para seguir comandos como sentarse, acostarse o acudir al llamado. Las áreas donde entrenan, generalmente, son agrestes, como volcanes o barrancos, así como lugares donde hay escombros o parques, tanto de día como de noche, en cualquier tipo de terreno y sin importar las inclemencias del tiempo, para que se acostumbren a diversas condiciones adversas en escenarios reales propicios, tanto en la capital, departamento de Guatemala y la provincia.

Camila, una golden retriever de 3 años, que pertenece a la Unidad K9, durante un entrenamiento en una escombrera, en Villa Nueva, con su dueño, Sergio Muñoz. (Foto Prensa Libre, cortesía de Érick Rabanales)

Los perros rastrean a las personas mediante el sistema de descarte de zonas, lo cual ahorra tiempo, reduce recursos y evita que se pierdan equipos de rescate, pues a un can le toma algunos minutos sondear un área de 100 por 200 metros, al ingresar a cualquier tipo de terreno, en tanto que a un grupo de 10 personas le puede llevar 45 minutos, dice Bolaños.

No necesariamente el perro olfatea alguna prenda de la persona extraviada, sino que descarta el de todas las personas cercanas, por lo que sabe que aún queda un olor pendiente de ubicar. Los perros realizan la búsqueda de 15 a 20 minutos, hacen una pausa para descansar e hidratarse y, luego, continuar con su labor, indica Rabanales.

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Siempre están prestos a colaborar, ad honorem, con varias instituciones, especialmente, con la Asociación Nacional de Bomberos Municipales Departamentales. Aunque no se hacen búsquedas en áreas urbanas, la unidad hizo la excepción en el 2021, al localizar a un adulto mayor, con problemas neurológicos, que fue encontrado en un barranco en Ciudad San Cristóbal.

Características

Se eligen perros de razas de hocico largo como pastor alemán, belga malinois o border collie, pues son animales entusiastas, sociables, que les fascina jugar, son obsesivos, seguros de sí mismos, con carácter fuerte y acostumbrados a adentrarse a cualquier tipo de terreno. Además, no tienen que ser agresivos.

Nivel internacional

Paulo Bolaños pudo participar en la labor de rescate, luego del terremoto en México, en el 2017, con su perro Ghost, ya fallecido. Ha recibido capacitaciones en búsqueda y rescate en Francia, Holanda, Bélgica, España, Colombia y México, para estar actualizado, y próximamente obtener certificaciones de evaluadores extranjeros.

Paulo Bolaños, presidente de la Unidad K-9 SAR, con su pastor alemán Neysar, durante una práctica de obediencia, en parque Florencia, Santa Lucía Milpas Altas, Sacatepéquez. (Foto Prensa Libre, cortesía de Érick Rabanales)

En la actualidad, la unidad está conformada por 13 voluntarios y cuatro perros activos: Neysar, Konan, Camila y Fergie. La pastora alemana Jennie, de 6 años, se acerca a su jubilación. Cuatro de los miembros tienen perros que están en formación, desde marzo pasado, para evaluar, en unos tres meses, si son idóneos. Lamentablemente, no todas las búsquedas terminan en finales felices, pues tienen dos perros en formación para localizar cadáveres, por el olor característico que los diferencia.

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Los rescates no tienen ningún costo, pero agradecerán cualquier donativo que ayude a cubrir los gastos de transporte y alimentación. Se puede contactar a la unidad mediante sus redes sociales en Instagram y Facebook: K9 SAR Guatemala.

 

ESCRITO POR:

Brenda Martínez

Periodista de Prensa Libre especializada en historia y antropología con 16 años de experiencia. Reconocida con el premio a Mejor Reportaje del Año de Prensa Libre en tres ocasiones.

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