Hay dos danesas (Bailarina en la oscuridad y Los idiotas, ambas de Lars Von Trier), una francesa (Los ríos de color púrpura, de Mathiew Kassovitz) y una sueca (Bajo el sol), situación que hay que agradecer a los responsables de llevarlas a las salas de cine; y bueno, esperemos que esta tendencia se mantenga.
Bajo el sol es un filme ambientado en la campiña sueca de mediados de los años 50, en él se cuenta la historia de Olof, un granjero cuarentón, quien vive solo desde la muerte de su madre; esa soledad es interrumpida solamente por las visitas de Erick, un joven que presume de conocer mucho mundo y de haber tenido muchas mujeres.
En determinado momento Olof piensa que es tiempo de ponerle fin a su soledad, por lo que publica un anuncio en el periódico local solicitando los servicios de una ama de llaves; entonces entra en escena Ellen.
La cinta está narrada en un tono totalmente melodramático, predecible e ingenuo, pero a su vez encantador; en donde destacan las actuaciones, la música y el paisaje rural, aspectos que el director logra conjugar de manera acertada.
Olof es interpretado por Rolf Lassgard, actor de apariencia física bastante corpulenta, que realiza un gran trabajo, pues le imprime a su personaje el grado necesario de inocencia, sin llegar a convertirlo en tonto.
El personaje de Ellen está a cargo de Helena Bergstrom, quien basa su actuación, principalmente, en la expresión facial, dándole a su personaje un convincente aspecto de seguridad y sensualidad.
Bajo el sol, dirigida por el inglés Colin Nutley, es una película bien realizada, en donde se contraponen, de manera eficiente, la inocencia y el erotismo tratado con fineza y naturalidad.
Uno de los pocos fallos de la cinta es no profundizar en las posibilidades sicológicas que ofrece la historia; por lo tanto, los conflictos se hacen superficiales y el desarrollo del filme se torna plano. Calificación ocho.